- RM 0-0 ATM. Un derbi en el que cada tiempo fue para cada equipo y en el que los protagonistas fueron los porteros y los defensas, en especial, José María Giménez, que firmó un partidazo.
Nadie se llevó el derbi madrileño. Real Madrid y Atlético de Madrid empataron sin goles en el primer derbi liguero de la temporada con el objetivo del liderato en mente. Finalmente, dejan al Barcelona en su lugar, con el Sevilla acercándose en los puestos de arriba. Un colosal Giménez evitó que el Real Madrid generara ocasiones de peligro, cortando absolutamente todo lo que entraba en el área, y para lo demás, Oblak volvía a servir de cerrojo para mantener la portería a cero. También Courtois fue salvador del Real Madrid en el que fue su primer derbi vestido de blanco. Partido igualado, con una parte para cada equipo, en la que defensas y guardametas se emplearon a fondo para evitar ponerse por detrás.
El primer tiempo fue completamente rojiblanco. Simeone aprendió de Tallin y salió a comerse al Real Madrid. Estuvieron a punto de comenzar de la misma manera, adelantándose pronto, pero esta vez no fue posible. Primero Saúl, pudo abrir el marcador con un disparo que sacó Courtois, y luego Griezmann, con un intento de chilena que no salió bien, desviando el balón. El Real Madrid tuvo su réplica, pero la solidez defensiva del Atlético evitó que generaran peligro real. Sergio Ramos lo intentó de cabeza en un córner, pero Saúl sacó el balón y el sevillano, que chocó la cabeza con el ilicitano, sólo se llevó una brecha en la ceja.
El Atlético actuó con contundencia, pero eso no evitó que el Real Madrid tuviera también buenas ocasiones. A los 24 minutos de juego, Gareth Bale recibía un balón que remataba cruzado, marchándose fuera, muy cerca del poste izquierdo de Oblak. Fue la más clara de los madridistas en el primer tiempo, y probablemente en todo el partido. El derbi no defraudó y fue creciendo en intensidad, aunque a menudo con juego parado por numerosas faltas en el centro del campo. La primera amarilla, precisamente por eso, se la llevó Carvajal, que realizó un gran partido con un enorme despliegue físico que causó verdaderos problemas al Atlético.
Los rojiblancos tuvieron dos clarísimas ocasiones en dos mano a mano. Griezmann recibió de Diego Costa y se plantó solo ante Courtois, que tapando bien y abalanzándose sobre el francés, terminó sacando con la cara a córner el disparo del delantero rojiblanco; después fue Costa en una jugada similar, recibiendo de Griezmann, y de nuevo el belga Thibaut Courtois acababa rechazando al saque de esquina. El Atlético tuvo las de ganar en un primer tiempo que dominó de cabo a rabo y en el que generó ocasiones suficientes para ponerse por delante, desplegando un buen juego ante el equipo que seguirá diciendo que no juega a nada. Al filo del descanso, Asensio pudo adelantar también a los blancos, tras un error de Oblak que remedió sin inmutarse: sacó en corto y se la regaló al mallorquín cuyo disparo acabó en la mano del esloveno.
Fue lo más destacado de un primer tiempo en el que el Atlético se comió al Madrid, aunque por mala fortuna, no acabó por delante en el marcador. Buen arbitraje de Martínez Munuera que tampoco estuvo exento de polémica. A la media hora de partido se reclamó una mano de Casemiro en el área, pero con revisión del VAR -primera vez en un derbi marileño- incluida, determinó que no había pasado nada; y en la segunda parte, se comió una roja a Ramos por agresión, que de manera extraña acabó en una simple amarilla. Ya en el segundo tiempo, el guión del partido fue similar pero a la inversa. Lopetegui tuvo que introducir a Ceballos por molestias de Bale, y resultó que el cambio del ex del Real Betis acabó beneficiando y mucho al equipo de la Castellana. Ceballos mejoró las transiciones de ataque y la verticalidad, y fue determinante para que el Atlético acabara encerrado en su área.
Hubo un auténtico y constante asedio blanco en la portería de Jan Oblak. Ahora era el Real Madrid el que tenía las de ganar, pero la gran solidez defensiva del Atlético de Madrid y ese semidios esloveno que tiene bajo palos, evitaron que el derbi se decantara por los de casa. El Real Madrid tuvo dos ocasiones muy claras que sacó el guardameta rojiblanco. La primera de Marco Asensio en un mano a mano y disparo a bocajarro, y la segunda de Carvajal, directamente lanzando desde dentro del área tras recibir un pase que esquibaba a la defensa rojiblanca. No les fue fácil finalizar jugada, pues el Atlético de Madrid defendió realmente bien. Sobre todo por mediación de Giménez, que incluso se tiró de cabeza al suelo para evitar que Benzema rematara un balón.
Llegadas al área hubo muchas, y todas, o casi todas, sacadas con solvencia por Giménez. Cuando no cortaba por arriba, metía la pierna y evitaba el remate -hasta en tres ocasiones se lo hizo a Benzema-, o cortaba un contraataque de libro, como la recuperación tras la carrera hacia portería de Asensio. El uruguayo podía pegarse siete carreras seguidas que seguía teniendo físico para la siguiente. Sin duda, el mejor jugador del partido. Simeone trató de mejorar el ataque introduciendo a Correa en lugar de un Lemar que firmó un buen primer tiempo, pero que había desaparecido en el segundo. Posteriormente trató de agarrar el centro del campo retirando a Costa en lugar de Thomas, y al ver que aún había posibilidades de ganar, retiró a Rodrigo -como siempre- e introdujo a Kalinic. En el Real Madrid, la anécdota estuvo en el debut de Vinicius. Los 45 millones del filial no generaron absolutamente nada de peligro en las ocasiones que tuvo, durante los seis minutos que jugó. Finalmente, empate y gracias en un derbi que se dividió en dos partes. Una para cada equipo. Y un punto para cada uno.








