El Barça se impone 0-4 en el Bernabéu. Neymar y Suárez, determinantes. Iniesta dio otro recital. El Madrid no estuvo en el partido. Isco fue expulsado. Podrían ser las últimas horas de Benítez como entrenador blanco.
Inaceptable. Desastrosa. Vergonzosa. Humillación. Son muchos los adjetivos con los que se podría definir la imagen del Madrid. El resultado (0-4) pudo ser aún mayor. El partido de hoy no será recordado por la seguridad del estadio, sino por la paliza del Barça a su eterno rival. Los blaugranas, comandados por un imperial Neymar, sometieron al Madrid durante todo el partido. A falta de Messi, el brasileño y Suarez bailaron al son del mejor Iniesta, que salió ovacionado de Chamartín. Ningún madridista se libró de los pitos. Hubo pañolada y se pidió la dimisión de Florentino.
Luis Enrique le ganó la batalla táctica a Rafa. El asturiano se la jugó. Y le salió perfecta la jugada. Salió con cuatro hombres en el medio, con Rakitic, recién recuperado, en el once titular. La presión del Barcelona fue mortífera. No dejaba respirar a los blancos, que apenas les duraba el balón.
A los diez minutos de juego, una maravilla de Sergi Roberto dejaba solo a Luis Suárez. El uruguayo definía con el exterior para colocar la pelota en el fondo de la portería. No hubo reacción blanca. Cristiano lo intentaba pero iba como pollo sin cabeza. Bale y Benzema apenas participaron. Los culés, dando una exhibición de futbol, avisaron varias veces. Busquets y Sergi Roberto eran casi una muralla. Rakitic cumplió e Iniesta dió una lección de cómo jugar al fútbol asociándose con Neymar y Suarez. Solo con la lesión de Mascherano en el 27 sonaron las alarmas. Neymar se ocupó de apagarlas once minutos más tarde. El heredero de Messi, en dudoso fuera de juego, recibía un pase de Iniesta para quedarse solo. No perdonaba. 0-2 para irse al descanso.
En la segunda parte, a los pocos minutos ambos técnicos introdujeron cambios. James se retiró para ceder su puesto a Isco. En cambio, Messi entraba por Rakitic. Dos minutos antes Iniesta había marcado un golazo de museo. Una pared de libro, con tacón de Neymar, permitía a Iniesta descargar con toda su fuerza la pelota a la escuadra de Keylor Navas.
La entrada de Messi, ya con 0-3 en el marcador, no cambió el guión del partido. El Barça siguió luciéndose. No bajó el ritmo y perdono varias veces. Kroos y Modric no sabían a qué se supone que jugaba su equipo.  El Madrid lo intentaba. Mas por inercia y orgullo que por calidad e ideas. Pero chocaron con Claudio Bravo. El chileno, viendo el festival de juego, quiso unirse. En los últimos minutos sacó dos cabezazos a Benzema y a Cristiano. Al portugués le desquicio parándole un mano a mano.
En el 73, una maniobra de Jordi Alba dejaba solo y con tiempo a Suárez. Pocos delanteros definen con tanta sangre fría. EL ex del Liverpool aguanto hasta que Keylor cedió y le picó por encima la pelota.  Los culés pudieron redondear el resultado con otra histórica manita. Un fallo clamoroso de Munir lo impidió.
La imagen fue desastrosa. Benítez es consciente de que su puesto peligra seriamente. El baño fue monumental y la repercusión será insoportable para la afición blanca. Los próximos días serán claves para conocer el nuevo rumbo del equipo blanco.