• El técnico apostó por un cambio de esquema y el equipo respondió a la perfección.

El club necesitaba un cambio e inesperadamente, lo hizo un día antes de la Supercopa.  Dani González fue sustituido por un viejo conocido de la parroquia rojiblanca, José Luis Sánchez Vera. El técnico se encontró un equipo con un rendimiento muy distinto al que hizo campeón de Liga y subcampeón de Copa. El madrileño tuvo un entrenamiento para preparar el partido contra un Barcelona que venía lanzado y partía como favorito al título.

Para este encuentro, traía un plan bajo el brazo. Cambió el esquema que venía usando el equipo (4-4-2), por un 4-3-3, con Ludmila descolgada arriba y Lindahl en portería. El equipo realizó un esfuerzo defensivo tremendo y se supo reponer al varapalo que recibió al final de los 90 minutos. Sánchez Vera declaró en el post-partido, que se había encontrado un equipo «con una predisposición gigante». Y es que las jugadoras confían ciegamente en el plan de Sánchez.

Para la final ante el Levante, el míster también traía sorpresas. Apostó por un 4-2-3-1 con la sorpresa de Njoya Ajara en el once. La camerunesa, recién llegada al club, era una baza sorpresa, y de que manera respondió. Dos goles seguidos, ambos asistidos por Ludmila, fueron un mazazo para el Levante, que vio como se le escapaba la final en la primera media hora. Aún gozando de una amplia ventaja, las rojiblancas no bajaron la guardia y demostraron gozar de una buena forma física. Cuatro días después de su llegada, el equipo de Sánchez Vera levantaba el primer título de la temporada.

Un torneo, que debe seguir de ejemplo para el equipo en Liga. El Atlético se encuentra fuera de posiciones de Champions, en quinta posición. Cinco puntos y tres partidos más le separan del líder, el Barça. Las jugadoras dispondrán de siete días de descanso hasta su próxima cita liguera, donde recibirá al Sevilla (domingo, 13:00 horas). Una semana, en la que el nuevo técnico, tendrá más tiempo de implantar su método.