Importante victoria del Atlético en Mestalla, que le permite mantenerse firme en la lucha por la liga, lección táctica de Simeone a Neville.
El Atlético de Madrid se empeña en que siga habiendo liga; ni los ocho puntos que les separa del Barcelona, ni el increíble estado de forma del conjunto culé son impedimentos para pensar que el Atlético no pueda pelear por el campeonato.
La de hoy fue una victoria de jerarquía, en uno de los campos más difíciles del fútbol español y donde ni Real Madrid ni Barcelona pudieron pasar del empate.
El Atlético comenzó mandando en el partido, como si se jugara en el Calderón, tenía la posesión del balón y además conseguía conectar peligrosas contras, el gol parecía estar al caer y así fue; en una grave pérdida valencianista, el balón cayó a los pies de Griezmann, omnipresente en el día de hoy, que con un zurdazo no perdonó, el partido se le ponía cuesta arriba al equipo local, que no sabía cómo hincarle el diente al cuadro colchonero, tan solo encontraba algo de salida por sus laterales, pero sin llegar a crear peligro claro.
Todo parecía indicar que iba a ser una primera parte cómoda para el Atlético, pero cuando mejor estaba el equipo del Cholo, a los cuatro minutos del gol de Griezmann llegó el empate del Valencia, Alcácer, con una asistencia de lujo dejó el balón para que Cheryshev fusilara a Oblak, y de ahí al descanso las fuerzas se igualaron.
La segunda parte continuó con el mismo guión, igualdad máxima, con mucho centrocampismo y ninguna ocasión clara; el empate no le servía a ninguno de los dos equipos, así que llegó la hora de los técnicos, y en eso Neville está a años luz de Simeone, el argentino quitó a Kranevitter para meter a Torres fresco, el de Fuenlabrada cumplía su partido 300 con la elástica rojiblanca y lo celebró a lo grande, con un gol decisivo, el que daba la victoria a su equipo; tras un centro de Koke, el niño remató a la red libre de marca, hoy sí era el día de Torres, que le dio tiempo a crear más peligro y provocar la segunda amarilla de Aderlan Santos.
Y por si fuera poco, el Cholo metió a Carrasco; el belga no parecía que volviera de una lesión y fue un auténtico puñal por su banda, y suyo fue el gol de la sentencia en el 84, el extremo se está ganando con creces ser el mejor fichaje de la temporada; pero poco antes de esto se dio la situación cómica de la noche, ya que Neville estaba dispuesto a sacar a Negredo, pero tras la expulsión de Aderlan Santos decidió meter otro central, Mestalla montó en cólera, mostrando su poder de convicción coreando el nombre de Negredo, al inglés no le quedó más remedio que dar entrada al delantero.
El valencianismo vive sumergido en la media tabla, con la impresión de que no tienen entrenador, parece que Neville, que prácticamente no tenía experiencia en los banquillos, ni conoce a la perfección la liga española, tiene las horas contadas en el cuadro Che, mientras tanto el Atlético sigue al acecho del Barcelona, parece que los ocho puntos es una ventaja más que suficiente para que la liga no se le escape, pero teniendo detrás al Cholo y su «partido a partido» más le vale no relajarse en exceso.








