La selección francesa consigue sacarse la espina de la Eurocopa en territorio italiano, en lo que fue el debut de Ventura al frente de la selección «Azurra». Malas sensaciones para Italia a pesar del buen nivel mostrado hace unos meses en Francia.

Partido interesante el que se celebraba en Bari en la tarde de ayer a pesar de tratarse de un amistoso, todos los focos estaban puestos en territorio italiano en lo que sería el debut de Ventura en el banquillo «Azurro» en sustitución de Antonio Conte. Además muchas ganas de ver cómo afrontaba el partido la selección francesa de Deschamps tras la decepción en la final de la Eurocopa celebrada hace unos meses en su propio país. Fue el estreno oficial de los árbitros asistentes de vídeo que la FIFA tiene intención de introducir en próximas fechas.

El nuevo seleccionador italiano, a pesar de tener una idea futbolística diferente, optó por una formación parecida a la de Antonio Conte durante la última Eurocopa. Los únicos ausentes en el once fueron Sturaro, Bonucci y Giachherini, y sorprendió que volviera a optar por una pareja de delanteros que dio un excelente y sorprendente resultado durante el último torneo, Pellè y Éder.

Por su parte, Didier Deschamps optó por un cambio de disposición táctica respecto a lo mostrado hace unos meses. La selección francesa saltó al estadio italiano con un claro 4-3-3 con Pogba y el atlético Antoine Griezmann como grandes estrellas, también llamó la atención el regreso de Varane al centro de una defensa en la que causó baja en la Eurocopa por lesión.

Empezaba el partido con buenas sensaciones Italia recordando mucho al juego desarrollado en el país galo, muy buen juego de toque y haciendo daño por las bandas. Sin embargo, la necesidad de Francia de volver a la victoria tras la triste derrota ante Portugal y los fallos en defensa de Italia, hicieron que esas buenas sensaciones se truncaran con facilidad. Primero, en el minuto 15, Martial no perdonaba en el mano a mano ante «Gigi» Buffon, y después Giroud remataba fácil un balón lanzado a la espalda de la defensa. Ambos goles cayeron como un jarro de agua fría en el Estadio de San Nicola a pesar de que tras el primer gol francés, los italianos habían conseguido empatar por medio de Pellè.

Giroud celebra el segundo gol francés. Foto: Mundo Deportivo.
Foto: Mundo Deportivo.

En la segunda parte el partido se desarrolló de manera parecida, Italia lo siguió intentando fiel a su estilo pero no fue suficiente para penetrar el entramado defensivo planteado por Deschamps. El seleccionador francés optó por reforzar el medio campo y la defensa y vivir del contraataque con la presencia de Payet y Démbele que le permitiera sentenciar definitivamente el partido. Y así fue, Kurzawa subió el tercer gol al marcador de los «blues» tras una buena acción de Paul Pogba en el interior del área, dejando una sensación amarga en la selección transalpina.