En esta semana dedicada al fútbol femenino. En Revista Indios repasamos la historia de uno de los clubes en el fútbol español más laureados del fútbol femenino, el Athletic Club, desde su fundación hasta nuestros días.

Con cinco campeonatos ligueros en sus vitrinas, el Athletic Club femenino de fútbol se ha convertido en uno de los conjuntos de referencia dentro de la Liga Femenina Iberdrola. Jugadoras como Iraia Iturregui o Nekane Díaz encarnan completamente el carácter y la garra que tiene portar el escudo del Athletic Club en la camiseta y dejan la vida en cada partido que disputan, una plantilla tanto con jugadoras veteranas como debutantes en primera forman un equipo difícil de batir y con mucha ilusión.

Con la llegada de los años setenta se comenzaron a fundar los primeros equipos de fútbol femenino en Vizcaya, pero debido a las dificultades que suponía mantenerlos sobrevivieron muy pocos, uno de lo sobrevivientes de esa década fue el CD Sondika. Ya en el nuevo milenio, otro club que marcará los inicios del Athletic Club se funda, el Leioa EFT, y la mayoría de sus jugadoras pertenecían al CD Sondika porque los fundadores del nuevo club eran los mismos dueños que el CD Sondika.

Gracias a este cambio, el Leioa EFT fue ascendiendo categorías hasta jugar en la Superliga Española (la actual Liga Femenina Iberdrola) en el 2002 y adquirió tal reconocimiento que el presidente del Athletic Club de Bilbao de entonces, Javier Uría, llegó a un acuerdo para que el Leioa EFT fuera el primer equipo femenino del Athletic Club. Una nueva era plagada de éxitos empezaba para «las leonas».

Éxitos que no tardaron en llegar ya que el año de su debut, la temporada 2002/03, se alzaron con la Superliga. Tiene mención especial el espectáculo que fue el último partido, pues lo jugaron ante su afición y en un San Mamés repleto. celebración incluida. A los dos años siguientes entraron en la historia de la competición al ganar tres temporadas consecutivas el título de liga, por encima de clubes como Rayo Vallecano, FC Barcelona, Atlético de Madrid o UD Levante que ya empezaban a reforzar sus plantillas para hacer más competitiva la primera división femenina. Y todo con jugadoras criadas en la casa, al igual que el equipo masculino, lo cual le da más mérito a este equipo. A día de hoy cuentan con cinco trofeos ligueros y la presente temporada marchan quintas en la clasificación con 26 puntos, el equipo que marcha primero en la liga es el Club Atlético de Madrid Femenino del que hablaremos a continuación y que tiene, también, una curiosa historia en su fundación.

Al igual que el Athletic Club, las colchoneras tomaron la estructura antigua de un club para construir su plantilla. Si el club vasco tomaba las jugadoras y la estructura del ya mencionado Leioa ETF; la fundación del club madrileño fue llevado a cabo a raíz de la desaparición del Coslada FC Femenino. Con el Coslada FC Femenino desaparecido, su entrenadora María Vargas junto con la portera del equipo Lola Romero convencieron a los directivos del Atlético de Madrid para reiniciar el equipo femenino.

Así fueron escalando posiciones, un año les fue suficiente para jugar en Primera Regional en la 2005/06 y para ascender a la Superliga y así codearse con los grandes equipos, categoría en la que hoy dominan con jugadoras como Amanda o Esther. De esta forma se fundaron los dos equipos femeninos, adquiriendo las estructuras de otros dos conjuntos femeninos; y si hacemos una comparación con el Atlético de Madrid masculino, vemos que en su fundación no fue un equipo independiente como el femenino.

De hecho fue el equipo filial del Athletic Club de Bilbao. El día 26 de de abril de 1903, cuando el fútbol daba sus primeros pasos con equipos recién formados en España, un grupo de simpatizantes del Athletic Club decidieron formar un equipo sucursal del conjunto bilbaíno en Madrid, un filial que tuvo como primer nombre Athletic Club Sucursal de Madrid hasta que en 1921, y en el mandato de Julián Ruete, se desvinculó del equipo al que pertenecía y pasó a ser un club independiente jugando en el nuevo Estadio Metropolitano.

Dos curiosas historias que debíamos recordar en estos tiempos que el fútbol femenino por fin tiene un hueco merecido entre los aficionados al fútbol, quienes no tenemos por qué hacer distinciones. Hay que saber un poquito de dónde venimos para tener claro hacia dónde vamos.