La mayoría de los cargos directivos del fútbol español están ocupados por hombres. En la Primer División Femenina tan sólo dos son las mujeres entrenadoras y dos las presidentas. En el fútbol masculino el papel de la mujer como entrenadora es nulo.

Pese a que en las últimas décadas se han producido cambios que han favorecido una mayor igualdad entre hombres y mujeres a nivel laboral, siguen existiendo campos y trabajos en los que el hombre ejerce una clara predominancia, y el deporte es uno de ellos. Dejando de lado el hecho obvio de que los deportes femeninos son practicados por mujeres, si nos centramos en los cargos directivos, de gestión, técnicos y entrenadores del mundo del deporte, podemos observar cómo la mayoría de los cargos son ocupados por hombres.

Así por ejemplo, encontramos el hecho de que de los dieciséis equipos que integran la primera división de fútbol femenino, sólo hay dos entrenadoras: Mila Martínez del Albacete y María Pry del Betis. Asimismo, solo hay dos presidentas entre los equipos de la Liga Femenina Iberdrola: Raquel Delgado de la UD Tacuense y Lola Romero del Atlético de Madrid. Si extrapolamos este estudio a LaLiga Santander, es decir, a la primera división de fútbol masculina, los resultados arrojados son todavía peores, ya que, mientras que equipos como el Leganés, el Éibar o el Valencia (con María Victoria Pavón, Amaia Gorostiza y Layhoon Chan respectivamente) sí cuentan con presidenta, no hay ningún equipo que tenga entrenadora. Estos importantes cargos son en su gran mayoría ocupados por hombres, salvo en estas escasas excepciones.

No obstante, pese a esta clara predominancia de hombres en los cargos institucionales y deportivos relevantes y visibles, existe una creciente tendencia por parte de las mujeres a introducirse en el mundo del deporte, tanto masculino como femenino. De éste modo, son cada vez más las mujeres que ocupan puestos en labores de comunicación y prensa, o en otros puestos importantes dentro de los diferentes departamentos de los clubes, aunque sigue siendo una cifra escasa en comparación con la presencia masculina. A pesar de ello, es cada vez menos extraño, pues hace no muchos años la mujer estaba mucho menos introducida en el mundo del fútbol.

Por otro lado, lo que sí que no es cuestionable es la clara importancia del papel y el trabajo que desempeñan las mujeres en puestos invisibles pero fundamentales para el desarrollo de la actividad deportiva, como son el personal médico, de seguridad, utilería… trabajos que no se aprecian desde fuera pero sin los que un equipo de fútbol no lograría llegar a donde llega. Tristemente, estos trabajos son poco o nada reconocidos, y los puestos visibles de las entidades futbolísticas están copados por hombres, salvo alguna excepción que ya hemos citado.

El fútbol vuelve a ser el reflejo de una sociedad en la que la mujer está condenada a ocupar puestos de menor relevancia que los hombres, a pesar de que su preparación les permita llegar a ellos. Está comprobado que las mujeres necesitan emplear más esfuerzo que los hombres para llegar a puestos importantes en cualquier empresa en la que trabajen, y en el mundo del fútbol, no es distinto.