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Los rojiblancos fueron superados en intensidad por un valiente Cornellá.
El Atlético cayó derrotado por 1-0 ante el Cornellá y al igual que el año pasado en León, vuelve a decirle adiós a la Copa antes de lo previsto. Los rojiblancos fueron superados desde el inicio en intensidad por un Cornellá muy valiente que fue a más durante todo el encuentro. El canterano Ricard Sánchez dejó al equipo con diez a falta de media hora para el final, y el equipo de Simeone no fue capaz de dar con la tecla para hacerle daño a un rival que hizo un partido muy serio.
El Cornellá salió con ganas de dar la campanada. Muy intensos desde el primer minuto, y con una presión muy alta que impedía al Atlético salir desde atrás con facilidad. La buena salida del cuadro catalán le dio sus frutos. Adrián Jiménez adelantaba a los suyos rematando para dentro la falta lateral botada por Agus Medina al primer palo. Una fatídica jugada, donde José María Giménez volvió a lesionarse en la acción de la falta. El uruguayo, con un traumatismo en el tobillo izquierdo, fue sustituido por Savić .
El gol sirvió como aviso a los rojiblancos y comenzaron a hacerse con las riendas del encuentro. El Atlético se adaptó a las estrechas medidas del campo y comenzó a aglutinar jugadores en campo contrario. Así llegó el primer aviso claro de los hombres de Simeone. Un Ángel Correa, que estaba siendo el jugador más activo de los suyos en los primeros compases, acabó una gran jugada individual con un remate al segundo palo que despejó Juan Ramírez en primer instante y envió Saúl al larguero posteriormente.
El Cornellá, valiente, no le perdió la cara al Atlético y se estiró en busca del segundo. Tuvo ocasión de hacerlo pero se encontró con San Román. El guardameta, debutante en el día de hoy, impidió que los locales aumentasen la ventaja con una gran atajada al disparo escorado de Estelles. El partido no tuvo tregua y fue Felipe quien tuvo en sus botas el empate, en la siguiente ocasión. Un cabezazo peinado por Savić habilitó al brasileño que se quedó solo y remató fuera, rozando el palo.
El conjunto catalán no dejó de creer y se pudo ir con un 2-0 al descanso, si no fuese de nuevo por San Román. El Cornellá enlazó una jugada magnífica y el arquero alicantino volvió a salvar a los suyos con un paradón a bocajarro. Y así finalizó una primera parte con un ritmo frenético, y muy entretenida para el espectador neutral. Del Atlético, lo más destacable fue la asociación Correa-João Félix que causó estragos constantemente a la zaga rival.
La segunda parte comenzó con un juego más trabado. El Atlético logró tirar una contra que contaba con superioridad rojiblanca pero el asistente levantó el banderín. Y lo hizo de forma equivocada, cortando una acción clave donde Correa y João se quedaban solos ante el portero. Un error grueso que podría haber cambiado el desenlace del partido si se hubiera contado con la ayuda del VAR. El conjunto de Simeone insistió en campo rival y se hizo con el dominio total del encuentro. Así, consiguió enlazar una buena jugada que acabó con una falta peligrosa en la frontal. La falta, botada por Torreira, se marchó por centímetros del palo izquierdo de Ramírez.
El partido se puso muy cuesta arriba para el conjunto de Simeone con la expulsión de Ricard. El canterano pecó de inexperiencia y con una amarilla en su casillero, dejó la puntilla al portero, impactándole de forma clara en la cara, y se llevó la segunda tarjeta. El lateral dejó así a los suyos con uno menos a falta de media hora para los 90 minutos.
Si el Cornellá estaba cómodo en el verde, con estas circunstancias, esta sensación se multiplicó por dos. El partido comenzó a trabarse en el centro del campo y los jugadores del Atlético, en inferioridad, sufrieron para desoxigenar la pelota. Simeone movió ficha y sentó a João Félix, para dar entrada al juvenil Mario Soriano, que hizo así su debut con el primer equipo. Al argentino no le gustó el rendimiento del luso en la segunda parte y tiró de cantera para remontar el partido.
Soriano agradeció la oportunidad, poniéndole actitud y dándole la chispa que le faltaba al equipo arriba. El canterano consiguió romper la barrera del Cornellá y le cedió de tacón el balón a Correa, pero este no fue capaz de culminar la ocasión. El Cornellá se atrincheró en su área hasta el final y los rojiblancos no fueron capaces de romper esa barrera. Con el pitido final, el Atlético se despide de nuevo, de forma anticipada, de una Copa del Rey a la que no termina de adaptarse.








