El Atlético de Madrid debe agradecer marcharse de Vallecas con un empate a uno. El equipo de Simeone no mereció este resultado, ya que hizo un partido horrible.
Triste partido del Atlético de Madrid, tristísimo, rozando lo lamentable. Un gran equipo de España y aspirante a ganar la Liga que como en otros partidos de esta temporada ha salido a arrastrarse por el campo viéndolas venir con la esperanza de marcar un gol en los últimos minutos. Los de Simeone se llevan un inmerecido empate contra un Rayo Vallecano que sí ha sabido estar a la altura plantando cara.
Los de Jémez salieron a comerse a su rival, con una gran intensidad, luchando para que no volviese a ocurrir lo mismo que la última vez que estos equipos se enfrentaron. El Atlético de Madrid salía con las novedades de Kranevitter y Augusto, en un debut en el que ninguno pudo destacar. Simeone además presentó un once con Thomas que esta vez no pudo resolver el partido.
El Atlético de Madrid no fue capaz ni de encadenar tres pases seguidos, no fue capaz de mantener el balón ni de controlar el partido. Todo lo contrario, los franjirrojos fueron los que lo hicieron, presionaron recuperando el balón en el centro del campo y se comieron a su rival, sobre todo en la primera mitad de partido. Nacho abrió el marcador para los locales con un disparo desde fuera del área que Moyá fue incapaz de detener.
Toque de atención para los de Simeone que parece que no se lo tomaron así. Poco cambió la imagen del equipo, tampoco después del descanso. Siqueira fue sin duda el peor, dejando claro que tiene que salir del Atlético de Madrid este mercado de invierno, ninguno de los balones que tocaba tuvieron un final afortunado para los rojiblancos. Tampoco estuvo fino Yannick Carrasco, cuyos balones no terminaban de encontrar destinatario.
Tras el descanso Simeone buscó el refresco con la incorporación de Saúl y Vietto en sustitución de Augusto y Óliver Torres. Si algo bueno se puede sacar de este partido es que de nuevo, el gol llegó desde el banquillo. Saúl empató el partido tras un centro de Vietto, disparando desde el punto de penalti para salvar a su equipo. Poco más hizo el Atlético de Madrid que se acercaba tímidamente, mientras el Rayo estuvo a punto de deshacer el empate en dos ocasiones: primero con un disparo que despejó Moyá y después el poste, y más tarde Montiel que enviaba un globo a la portería que acababa repelido por el larguero. El canterano había salido en la segunda parte.
Mal partido de un Atlético de Madrid que se llevó el empate sin merecerlo, mientras el Rayo Vallecano puede estar orgulloso de su actuación, que lo mantiene vivo en la competición. En la vuelta se verás si el Atlético mejora o se contenta con este global, que le daría el pase a cuartos de final.








