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Las rojiblancas no supieron aprovechar la temprana expulsión de Olga y acabaron pagándolo muy caro.
El Atlético de Madrid Femenino cayó ante el Real Madrid por la mínima y se alejó tres puntos más de Europa. Las cosas se le pusieron muy de cara con la expulsión de Olga en el 13′ pero a lo largo del partido, las rojiblancas no supieron aprovechar la superioridad numérica. Las blancas se lo creyeron y Jakobsson adelantó a las suyas a veinte minutos para el final. Para colmo, Deyna vio la segunda amarilla e igualó las fuerzas al final del encuentro.
Salió dominante el Atlético queriendo hacerse con el dominio del balón con mucha personalidad. Enfrente un Real Madrid muy correoso que presionaba muy arriba para dificultar la salida de balón de las rojiblancas. Empezó muy caliente el partido con varias jugadas polémicas que la colegiada decantó a favor de las blancas, y encendió a la grada alcalaína. También le hizo saber su enfado Sánchez Vera a la árbitro y por ello vio fue amonestado.
El partido pegó un cambio radical en el 13’ cuando Olga derribó a Ludmila siendo la última futbolista y vio la roja directa, sin ninguna discusión. Intentó aprovechar el Atlético la superioridad y se hizo dueño y señor del partido hasta que David Aznar movió ficha para arreglar el desajuste de las suyas. Sentó a Oroz para dar entrada a Corredera, que no fue bien recibida en Alcalá por su pasado rojiblanco. Le salió bien la jugada al técnico blanco y consiguió que su equipo igualase las fuerzas en la primera media hora de encuentro.
Sin embargo, la inferioridad numérica y el buen hacer de las rojiblancas, obligaron al Real Madrid a dar un paso atrás en los últimos minutos de la primera mitad. Así, el Atlético se asentó en la zona de 3/4 moviendo el balón de un lado para otro buscando abrir espacios en la doble línea de cuatro plantada por las blancas. Pese a esto, las colchoneras no se encontraban con ese último pase definitivo que rompiese el muro madridista y por tanto, no crearon nada de peligro hasta el pitido que indicó el final del primer tiempo.
No le gustó como estaba gestionando su equipo la superioridad en el campo, y Sánchez Vera movió ficha por partida doble para darle un aire más ofensivo a las suyas: Amanda y Tounkara dieron entrada a Strom y Laurent. Esta última protagonizó la ocasión más clara del encuentro hasta entonces, obligando a Misa a hacer una estirada espectacular para evitar el tanto. Fue a mejor el Atlético con el paso de los minutos, con un juego mucho más lúcido que en la primera mitad. Sin embargo, no era suficiente para hacer daño al Real Madrid, que no estaban demasiado incómodas en el verde. Tanto, que contó con varias ocasiones claras para adelantarse en el marcador.
Tanto va el pájaro a la fuente, que al final se rompe. Jakobsson aprovechó un desbarajuste defensivo y batió con un disparo cruzado a Lindahl, poniendo patas arriba el derbi. Reaccionó inmediatamente la afición, pero no lo hicieron las rojiblancas que seguían chocándose una y otra vez contra el muro merengue. A falta de 15 minutos, las fuerzas se igualaron cuando Deyna impactó con la guardameta rival y vio la segunda tarjeta amarilla.
Los últimos diez minutos de partido se jugaron a gusto del Real Madrid, que pausó constantemente el juego, desesperando a un Atlético al que no le favorecían las prisas. En esta línea, no generó nada de peligro sobre la portería de Misa hasta el pitido final, que supuso un auténtico mazazo para las colchoneras.








