• Partido gris de las rojiblancas, que no supieron reponerse a un tempranero gol de Castelló.

Después del mazazo del derbi, el Atlético Femenino estaba obligado a sumar de tres en su visita al Huelva. Sin embargo, el cuadro dirigido por Sánchez Vera volvió a ser superado en el campo desde el primer minuto, donde Castelló adelantó a las suyas en un rechace. La intensidad de las onubenses desactivó a las colchoneras, que sí lo intentaron en la segunda mitad pero no fueron capaces de transformar sus ocasiones.

No pudo empezar peor el partido para las rojiblancas. En la primera jugada del encuentro, Castello aprovechó un rechace del larguero y batió a Lindahl para adelantar a las suyas. Esta fue la carta de presentación de un Huelva, que le iba a poner las cosas muy complicadas al Atlético. Tanto, que en los primeros compases solo hubo un equipo en el césped, y vestía de azul y blanco.

Le costó dios y ayuda al Atlético adaptarse a la presión alta y el ritmo intenso que impusieron las onubenses en la primera media hora de encuentro. Las locales salieron con las ideas más claras al campo y eso se pudo traducir en las ocasiones. Pues, el Atlético no gozó de ninguna llegada clara hasta el minuto 31′ con un tímido disparo de Ludmila desde la frontal. Las colchoneras le metieron una marcha más a la circulación de balón, pero no les sirvió para darle ningún susto a sus rivales, que se marcharon al descanso con una merecida ventaja.

No le gustó a Sánchez Vera el rumbo que estaba tomando el encuentro y sentó a Van Dongen y Laurent para dar entrada a Duggan y Strom para darle otro aire a su equipo. El equipo digirió bien los cambios y mostró una versión más reconocible de lo que nos tiene acostumbrados esta temporada. En esta línea se lanzó a por el empate el Atlético y a punto estuvo de encontrarlo en varias ocasiones. Primero fue un balón de Ajara que se estrelló en el pecho de Carol y luego fue Duggan quien disparó raso cerca del poste.

Pese al buen hacer del Atlético, las locales salían airosas de las numerosas sometidas de las rojiblancas y aguantaban su ventaja en el marcador. Todo el partido pudo cambiar si hubiese entrado el misil de Knaak a falta de dos minutos para el final, pero Carol volvió a estar atenta para evitar el empate. Y así llegó el pitido final, que confirmó el bache que atraviesa el Atlético, que ya dice un adiós casi definitivo a la Champions el año que viene.