Empate a dos goles entre Granada y Rayo Vallecano en un choque marcado por la expulsión de Isaac Success.
Granada y Rayo Vallecano llegaban al encuentro con unas necesidades acuciantes de puntos, y bien que lo demostraron ambos conjuntos. El encuentro comenzó con ritmo alto, jugándose con velocidad y con un Rayo que aparentemente salió con las ideas claras de ir a por los puntos desde el silbatazo inicial. El primero en disparar fue Piti, que regresaba a Granada pocos meses después de haber salido de aquella forma rumbo a Vallecas, pero su cañonazo se fue desviado a la derecha del arco que defendía ayer por primera vez en todo el curso un Jesús Fernández que mostró con creces sus credenciales.
El Granada, no obstante, comenzó a disputarle la posesión del balón a los franjirrojos, ayer de negro por aquello de la coincidencia de colores, y así, en el minuto 11 una cabalgada de Isaac Cuenca dio lugar al primer gol de los locales. El Arabi, máximo goleador local en lo que va de campeonato, recibió una magnífica asistencia de Cuenca para definir perfectamente ante la salida de Juan Carlos.
El Rayo, obviamente, se remangó y se puso a trabajar a destajo para lograr cuanto antes la igualada. Piti de nuevo envió otro alpargatazo que Jesús Fernández desvió a córner con una soberbia parada. A pesar de esta ocasión el choque estaba perfectamente controlado por el conjunto nazarí, que de hecho estuvo en un tris de hacer el segundo gol. Tan solo la mala fortuna lo evitó. A la salida de un córner El Arabi cabeceó de forma magistral el balón pero éste se fue a estrellar contra la cepa del poste. El posterior rechace lo recogió el mismo jugador marroquí pero tuvo que rematar de espuela. A punto estuvo de entrar el que hubiera sido uno de los goles de la temporada con casi total seguridad.
Dice el refrán que a perro flaco todo se le vuelven pulgas. El Granada es el típico perro flaco de la Primera División. Cuando ya expiraba el primer tiempo Pablo Hernández, en otro golpe de fortuna, remató, el balón le dio en la espalda a Foulquier y el rechace le cayó de nuevo a Hernández que envió el esférico a las mallas del Granada. No dio ni tiempo a sacar de centro. El empate a uno no hacía justicia a lo visto en el terreno de juego en los primeros 45 minutos.
El segundo tiempo arrancó igual que el primero pero a la inversa. Fue el Granada el que salió decidido a por el choque. Y cuando apenas se llevaban siete minutos del segundo acto una inocente pérdida de balón de Iturra, otro que volvía a la que fue su casa, provocó un pase en profundidad hacia Success. Éste dribló a Juan Carlos en su salida y el guardameta alcarreño derribó al atacante nigeriano decretando Hernández Hernández pena máxima y tarjeta amarilla para el arquero rayista. La grada protestó muchísimo esta última decisión. Creo, sinceramente, que acierta con mostrarle solamente amarilla.
El penalti lo transformó magistralmente Youseff El Arabi, colocando el 2-1 en el electrónico. Ahí volvió a cambiar el partido, porque el Granada, lejos de intentar marcar el tercer gol que le hubiera dado los tres puntos más el gol average particular (perdió 2-1 en Vallecas) se fue atrás a intentar robar balones para dárselos a sus puntas. El problema era que sus puntas, especialmente Cuenca y Success, estaban literalmente fundidos. José González no supo ver este inconveniente a tiempo.
El punto de inflexión definitivo del encuentro llegó con la absurda, que no injusta, expulsión de Success en el minuto 70 por soltar el brazo a pasear ante la presencia del zaguero rayista Crespo. El Granada lleva tres encuentros consecutivos acabando los choques con diez jugadores. Obviamente con la expulsión el Rayo se hizo por completo con el dominio del balón y las ocasiones fueron ya todas suyas hasta el final del choque. En la grada abarrotada de Los Cármenes se mascaba la tragedia cada vez que los extremos rayistas encaraban a sus pares granadinos. Tanto Embarba como Bebé provocaron multitud de ocasiones que por unos motivos o por otros no acabaron en las redes locales.
Tanto fue el cántaro a la fuente que al final se acabó rompiendo, como no podía ser de otra manera. Al perrito flaco le volvió a picar una pulga en el momento más inoportuno, en el minuto 87, a la salida de un córner pésimamente defendido por la zaga local. El balón le cayó a Manucho y éste se lo cedió gentilmente a Ze Castro que, con una sangre fría propia de un delantero, colocó el esférico lejos del alcance de portero y defensas granadinos.
El Rayo de Jémez no se conformó con el punto y siguió agobiando a los rojiblancos horizontales. Tanto lo hizo, con ayuda del asistente de Hernández Hernández, eso sí, que no señaló dos fueras de juego clamarosos, que no se llevó el gran botín de puro milagro. El Granada soportó el chaparrón como buenamente pudo y al final se puede decir que se fue hasta contento de haber podido sumar un punto; punto que, a priori, es insuficiente teniendo en cuenta el calendario que les queda a los granadinos.
Tanto Granada como Rayo se quedan con 28 puntos, fuera de la zona de descenso, eso sí, aunque con Sporting, Getafe y Levante pisándoles los talones. Qué Dios reparta suerte para todos ellos!
Granada CF: Jesús Fernández; Foulquier, Babin, Ricardo Costa, Biraghi; Rubén Pérez, Doucouré (Krhin, m. 50), Rochina, Isaac Cuenca (Edgar, m. 78); Success y El Arabi (Peñaranda, m. 85).
Rayo Vallecano: Juan Carlos, Tito, Zé Castro, Crespo, Quini (Ozbiliz, m. 72); Iturra (Manucho, m. 55), Trashorras, Pablo Hernández, Embarba; Piti (Bebé, m. 38); y Miku.
Goles: 1-0, m. 11: El Arabi; 1-1, m. 45: Pablo Hernández; 2-1, m. 53: El Arabi, de penalti; 2-2, m. 87: Zé Castro.
Árbitro: Hernández Hernández (colegio canario). Expulsó por doble amarilla a Success (m. 70). Amonestó a Ricardo Costa; y a los visitantes Embarba, Zé Castro, Juan Carlos, Crespo y Quini.
Estadio de Los Cármenes. Cifra oficial: 18.848 espectadores.








