ATLÉTICO DE MADRID 1-1 EIBAR. El Eibar se adelantó en el 86 pero Borja Garcés empató en el 94. El Atlético tuvo opciones pero se topó con la solidez de Dmitrovic en portería.

Volvió la Liga al Metropolitano pero no lo hizo de la mejor manera. El Atlético de Madrid se corrigió y dio una buena imagen, muy diferente a la de Balaídos, pero insuficiente para conseguir unos tres puntos que ya van haciendo falta. Dominó el encuentro ante un Eibar que se acercó de forma aislada a portería, pero no estuvo acertado. Diego Costa falló todo lo que se le puso por delante y Koke mostró su lado más nefasto. Por el contrario, Griezmann volvió a lucir aunque tampoco fue capaz de sumar en el marcador. A cuatro minutos del final llegó la pesadilla. No se sabe cómo, el Eibar se adelantó con gol de Sergi Enrich, pero entonces apareció el jovencísimo Borja Garcés para salvar a su equipo firmando las tablas en el 94.

Simeone se mantuvo fiel a su estilo pero con modificaciones más que necesarias después de la derrota en Vigo. Adelantó la línea de presión y mejoró la salida de balón, con marcajes individuales mucho más rápidos y efectivos. El trabajo de la semana comenzaba a notarse en un terreno de juego que, por cierto, lucía un estado lamentable: césped seco que dificultó mucho la tarea del Eibar. El Atlético tuvo su primera ocasión tras un buen pase en profundidad que acabó con Griezmann colándose por banda derecha. El disparo lo sacó Dmitrovic, que hoy sería la pesadilla del Atlético: tremendo partido del guardameta serbio. Griezmann había dado así el primer susto, no sin antes haberlo hecho el Eibar con un zapatazo de Cote que se estrelló en el larguero.

El Atlético de Madrid tuvo de nuevo opciones para adelantarse en el marcador con dos saques de esquina seguidos: el primero que concluyó con un impresionante cabezazo de Saúl, y el segundo con un intento similar de Griezmann. De nuevo Dmitrovic evitó que el 1-0 subiera al marcador. A partir de aquí, todo fueron llegadas del Atlético. Mejores o peores. Pero mucho más de lo que se ha visto en partidos anteriores. Griezmann la tuvo de nuevo en un dos para uno y delante del portero optó por cederla a Costa, que de recibir, hubiese rematado a puerta vacía. El balón nunca llegó a su destino. Unos minutos después fue Lemar quien pudo rematar otro pase de su compatriota francés, pero esta vez Peña se anticipó despejando a córner.

Buen primer tiempo del Atlético de Madrid, que supo esperar a su rival y construir jugadas de ataque desde atrás. El partido lo tenía dominado, pero faltaba lo más importante en el fútbol: conseguir el gol. El tanto que abriría la lata en favor del Atlético tampoco llegaría en el segundo tiempo. Y fue aquí donde empezaron los problemas para Simeone. El técnico argentino necesitaba mover ficha, y mientras el Metropolitano pedía a gritos el banquillo para Koke, el Cholo decidió que Lemar sería el elegido para sentarse, sustituido por Correa. Fue en este momento cuando el Eibar comenzó a recomponerse. Pues nada más comenzar el segundo tiempo, el Atlético tuvo hasta tres ocasiones consecutivas. Y a cual más clara. El equipo armero logró dar el susto con otro disparo, esta vez de Arbilla, que de nuevo se estrelló en el larguero.

A 20 minutos del final, Koke fallaría una de esas ocasiones imposibles de fallar. Diego Costa lanzó a bocajarro pero Dmitrovic consiguió sacar la pelota. Koke recogió el rechace y con el portero serbio casi vencido, pegó un zapatazo que perfectamente podría haber roto la cubierta del estadio. Alto y desviado. ¿Era el momento de sacarle del campo? Eso pensó todo el Metropolitano, pero no Simeone, que retiró a Rodrigo para dar entrada a Borja Garcés. Tremeda pitada de la grada a la decisión del argentino, que volvió a equivocarse y deshizo el centro del campo. El Atlético perdió toda la solidez que había conseguido durante los 71 minutos de juego disputados, lo que acabó dando alas a un Eibar que en una jugada aislada consiguió adelantarse en el marcador. Sergi Enrich batió a Obak, y con suspense de VAR incluido por posible mano, el gol subió al marcador.

Entre tanta frustración y la sensación de haber perdido el partido más dominado del Atlético en lo que va de temporada, todos se olvidaron de echar el ojo en el que había sido el sustituto de Rodrigo: Borja Garcés. Ese jugador de 19 años, recién recuperado de una lesión, que ha tenido protagonismo en pretemporada y que hoy debutaba en partido oficial, iba a ser el salvador. Desde el principio salió muy motivado, con una personalidad nada común en debutantes, intentando levantar a la grada y cumpliendo muy bien con su cometido. En el minuto 94 de partido recogió un rechace en el área para por fin batir a Dmitrovic. El Metropolitano se vino abajo, más por alivio que alegría, y el colegiado pitó el final del encuentro.

Sigue sabiendo a poco ese punto arrancado al Eibar, pues hoy sólo valía conseguir los tres. El Atlético de Madrid mostró una gran versión y salvo por los cambios de Simeone en el segundo tiempo junto a las innumerables ocasiones falladas, la imagen fue impecable. Los rojiblancos empiezan a encontrar su camino y aunque este arranque se les está haciendo complicado, cada vez están más cerca de lo que debe ser un equipo que aspira a ganar este año la Champions League. Pero de momento, ya piensan en la visita al Getafe el próximo fin de semana.