El Atlético de Madrid desperdició una oportunidad de oro para dar un zarpazo por LaLiga ante su máximo rival. En una primera parte para enmarcar, Luis Suárez hizo justicia en el marcador con un gol de killer para darle ventaja a los suyos. El reloj corría y el Atlético desaprovechó varias ocasiones para sentenciar el partido. Benzema castigó la falta de contundencia del líder en el último suspiro, arruinando la fiesta en el Metropolitano.
Salió con mucha personalidad el Atlético, cargando con la iniciativa del encuentro, moviendo el balón de un lado a otro y obligando a dar un paso atrás a los blancos. Un comienzo marcado por la intensidad de los rojiblancos, que hacía presagiar un plan muy distinto al de Bucarest. Recuperando rápido, acapararon la posesión, e incomodaron al Real Madrid en los primeros compases. Fue en un rápido contraataque liderado por Llorente, donde el todocampista, cedió a Suárez para que, con un sutil toque con el exterior superase a Courtois e hiciese justicia en el marcador.
A raíz del gol, los de Zidane buscaron una respuesta inmediata pero se toparon con un Atlético muy sólido, que no concedía espacios atrás. Con un ritmo alto y una excelente precisión, el líder impuso su ley en la primera media hora del encuentro. Un disparo de Casemiro, que rechazó Oblak de forma poco ortodoxa, encendió las alertas en el Metropolitano y cabreó a Simeone, que alertó a los suyos para que no bajasen el ritmo. La primera mitad siguió el mismo guion, con un Atlético que se gustaba con balón y afilaba los colmillos para recuperarlo.
Como en todos los derbis, la polémica siempre busca ser la protagonista. Al filo del descanso, defendiendo un saque de esquina, el balón se desvió rozando el brazo de Felipe y la jugada quedó a interpretación del colegiado. Los colchoneros se echaron las manos a la cabeza, conscientes de que el penalti echaría por tierra lo visto en el verde hasta entonces. Sin embargo, en esta ocasión, Hernández Hernández, no señaló la pena máxima después de revisar la jugada en el monitor.
El Real Madrid salió más agresivo del vestuario, y obligó a la zaga local a sofocar el peligro en varias ocasiones. El Atlético, a sabiendas de que los blancos enseñarían sus armas, aguantó bien las sometidas y supo contrarrestar con dos ocasiones muy claras. Primero fue Courtois, quien achicó la internada de Suárez, Llorente se hizo con el rebote y no supo transformar la ocasión. En este arrebato, Carrasco llegó hasta línea de fondo para que Suárez obligase de nuevo al belga a intervenir para evitar el segundo.
Simeone metió carne fresca al campo para mantener viva la llama que estaba prendiendo su equipo. Primero Saúl y luego Joao, dieron descanso a unos Lemar y Carrasco, muy acertados en la tarde de hoy. En el ecuador de la segunda mitad, el partido perdió control y se convirtió en un correcalles que no beneficiaba nada al Atlético. Pese a que los locales fueron mejores, en gran parte del encuentro, la ventaja era muy escasa y dejaba abierto en todo momento el partido. A diez minutos del final, Oblak se vistió de héroe para evitar el empate, en una doble ocasión de Benzema. Primero taponando un remate a bocajarro y a posteriori, levantándose para hacer una estirada providencial para evitar el rechace.
El Atlético no supo jugar con el marcador y se echó atrás en los minutos finales. Nunca se puede dar por muerto al Real Madrid, y Benzema aprovechó un despiste defensivo para firmar las tablas a pase de Casemiro. No se puede decir que es un resultado injusto, porque el partido dura noventa minutos y hay que jugar con ello. Lo que sí es un hecho, es que el Atlético de Madrid demostró ser mejor equipo que el Real Madrid en el verde, pero no supo ponerle la puntilla para fulminarle en la pelea por LaLiga.








