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Los goles de Llorente y Correa le dieron tres puntos complicadísimos al Atlético ante un rugoso Granada.
El Atlético de Madrid tiene muchas balas. El conjunto de Simeone luchó, y sudó la gota gorda para sacar tres puntos de Granada. El cuadro nazarí intentó por todos los medios poner contra las cuerdas al líder pero los rojiblancos, muy tocados por las bajas, sacaron el partido adelante. Llorente adelantó a los suyos y no tardó en empatar Yangel Herrera. Ángel Correa se vistió de héroe para darle tres puntos que saben a gloria al Atlético de Madrid.
Simeone sorprendió de primeras con la presencia de Hermoso en el once, un día después de anunciarse su negativo en COVID. El técnico apostó por el central para suplir la baja de Giménez y poder plantar el 3-5-2 que tanto está utilizando esta temporada. Mismo esquema presentó el Granada con Jorge Molina y Machís formando dupla de ataque. No tardó el Atlético en dar el primer aviso a su rival. Lo hizo en las botas de Ángel Correa, que salió eléctrico del vestuario y estuvo a punto de hacer el primero tras una gran acción individual.
No se arrugó el Granada ante el líder y salió valiente en los primeros compases, tirando una presión muy alta que dificultaba la salida de balón del Atlético. También avisaron pronto los locales, con una buena ocasión que finalizó en un golpeo de Jorge Molina taponado por Felipe. La igualdad se apoderó del encuentro y el Atlético trataba de hacer jugadas elaboradas para hacerse con el dominio del balón. En una de esas posesiones largas, Kondogbia picó un buen balón para que Suárez cazase el balón y obligase a Rui Silva a lucirse para evitar el primero.
Buscaba el Atlético robar y replegar muy rápido para salir a la contra pero no conseguía concretar bien las ocasiones. En esta línea finalizó un primer tiempo muy disputado, donde los goles estaban muy caros. Simeone aprovechó el descanso para reajustar a su equipo. Vrsaljko entró en lugar de Kondogbia para ocupar el lateral derecho y el dibujo cambió a un 4-5-1. Esta situación permitió a Saúl adelantar su posición hasta el centro del campo. Salió enchufado el Atlético del vestuario, y fruto de ello a punto estuvo de adelantarse con un remate picado de Suárez que se estrelló en el travesaño.
Pese al buen arranque de los rojiblancos, el Granada mantuvo la intensidad que predominó en la primera mitad y quería seguir complicándole las cosas al líder. Tanto que Diego Martínez metió chicha en el campo con Yangel Herrera para poner contra las cuerdas al Atlético. Respondió el Atlético con otra jugada que en otro partido Suárez habría metido dos goles en la misma ocasión. El delantero se encontró con un balón para empujarlo pero se hizo un lío en sus botas y no fue capaz de rematar con certeza.
Siguió insistiendo el Atlético en la portería rival y fue Llorente el encargado de abrir la cerrada lata con un zurdazo ajustado desde la frontal que adelantaba a los suyos. Sin embargo, la alegría colchonera duró muy poco, concretamente dos minutos. Yangel Herrera ponía las tablas en el marcador con un remate que tocó en Llorente y se complicó hasta acabar en las mallas. Diego Martínez siguió metiendo toda su artillería, mientras que Simeone miraba atrás y se encontraba falto de soluciones. En el momento más difícil para el Atlético, cuando el Granada veía opciones de rematar al líder, apareció Correa para adelantar de nuevo a su equipo con un golpeo muy afortunado.
A raíz del gol, los locales se lanzaron a por el empate y el Atlético se atrincheró en su campo, consciente del valor de estos tres puntos. Resistieron los rojiblancos hasta el pitido final. Menudo suspiro para el Atlético sacar adelante este partido, que tenía todos los ingredientes para que no sumase los tres puntos. Con este resultado, el líder mete presión a sus rivales para sus respectivos partidos.








