• El Atlético remontó y salió airoso de una disputada batalla ante el Athletic.
  • Le mete tres puntos a sus perseguidores y ya está a 6 del Barça y a 8 del Madrid.

El Atlético de Madrid venció al Athletic Club por 2-1 para recuperar los tres puntos extra que le faltaban por disputar. No le pusieron las cosas nada fáciles los leones de Marcelino, que se repusieron al buen arranque rojiblanco y se adelantaron por mediación de Muniain. Cuando moría la primera parte, Llorente se puso la capa y voló para equilibrar la balanza. Luis Suárez se guisó el segundo y Simeone sacó su lado más conservador, esta vez con éxito.

Ya es costumbre que el Atlético salga rabioso del vestuario, haciendo gala del ritmo de juego que está imponiendo el equipo esta temporada. Un ritmo que sorprendió al Athletic, acostumbrado a presionar alto y ser ellos los que incomodan al rival. El Atlético salió con una propuesta clara; dominar el balón en campo, circulando rápido y recuperando en campo rival. Así transcurrieron los primeros compases del encuentro. Enfrente, un Bilbao incómodo que no se amedrentaba a las sometidas del líder.

Con el paso de los minutos, el Athletic le quitó el balón al Atlético a la fuerza y convirtió cada choque en una pequeña batalla. De esta manera, los leones consiguieron contrarrestar el buen arranque del Atlético y equilibraron la contienda. Fueron a más los de Marcelino y en una rápida internada de Williams, acabo cediendo atrás a Muniain para que este, adelantase a los suyos con un remate mordido.

El gol sentó mejor al Athletic que se soltó la melena y se hizo dueño y señor del partido. El Atlético por su parte, trataba de encontrar una reacción inmediata pero tenía que pasar una y otra vez por el peaje de los vascos. Un peaje que sufrió Joao Félix en primer plano; cada vez que recibía el balón el luso, estaba encimado por dos defensores que cortaban sus progresiones con falta. En una de ellas De Marcos se rifó la lesión del joven y fue amonestado con una amarilla muy anaranjada.

Las malas noticias se acumulaban en las filas del Atlético. Felipe derribó a Williams de forma muy peligrosa y vio la cartulina amarilla que le faltaba para no estar en Getafe. El último tramo de la primera mitad seguía el mismo guion y el Athletic ya pensaba en la segunda parte cuando apareció el héroe del Atlético de Madrid. Recibió Lemar hasta línea de fondo y puso atrás para que el bueno de Marcos Llorente levitase y pusiera un testarazo en la red para equilibrar la balanza justo antes del descanso. Celebró el Cholo como si fuese el 90’, a sabiendas de la vida que le daba ese gol a los suyos.

Si bien en la primera mitad, se echó de menos a Luis Suárez y se apreciaba en el delantero la paliza del derbi, el uruguayo salió renovado del vestuario. Y de que manera, cinco minutos pasaron hasta que con un desmarque de la casa, controló, recortó y provocó un penalti que acabo transformando para adelantar a los suyos. Con el gol, el Atlético se asentó en el verde y empezó a jugar el tipo de partido que le gusta. Cinco atrás, con el centro del campo a prueba de cerrajero y Joao con Suárez para salir rápido a la contra.

En esta línea quería seguir el Cholo, que ingresó en el campo a dos de sus mineros favoritos. Los Joao y Lemar dieron paso a Correa y Saúl, interpretando así el técnico, que era lo que pedía el partido. La solidez del Atlético agotaba al Athletic, hasta el punto que los rojiblancos tuvieron una clarísima para hacer el tercero. Súarez le puso un caramelo a Carrasco que si hubiese sido a viceversa, el uruguayo habría estallado el balón. Distinta fue la decisión del belga, que controló y desperdició la ocasión.

Simeone, más conservador todavía, sentó a Suárez por su compatriota Torreira y plantó un equipo muy defensivo para defender el resultado en el último cuarto de hora. No le salió mal la jugada al argentino, pues Oblak no tuvo que aparecer hasta el pitido final del colegiado.