Koke abrió el marcador, Messi empató y Luis Suárez puso el segundo. El Atlético tuvo que hacer frente a las expulsiones de Filipe Luis y Godín y a la lesión de Augusto Fernández.

El Atlético de Madrid cayó ante un FC Barcelona que hizo menos de lo esperado en un partido en el que lo acabó teniendo todo de cara. Los de Simeone salieron a ganar y tuvieron la idea clara desde el principio, Koke fue el encargado de adelantar a los suyos en el marcador en un partido que empezó a presentarse favorable a los colchoneros. Saúl Ñíguez daba el primer susto del encuentro con un disparo lejano que obligaba a Bravo a esforzarse para sacar el balón y evitar el primer tanto rojiblanco.

Precisamente fue Saúl el que asistió a Koke en el primer tanto del partido, con un centro desde la banda derecha que acababa en el área, donde Koke se encargaba de disparar. Se encontraba sólo el jugador del Atlético de Madrid que remataba a placer. Gran partido de Saúl Ñíguez que se convirtió en el mejor de su equipo. El Barcelona se veía domado por un Atlético que estaba haciendo las cosas muy bien, mucho mejor que en partidos anteriores. Sin embargo ya se sabe cómo se las gastan los blaugranas, que sólo necesitan un balón a Messi para resolver el partido, y así fue. Un error en un despeje bastó para que el Barça empatara gracias a un pase de Jordi Alba que acabó en las botas del argentino. Poco habían hecho los locales hasta ese momento.

Luis Suárez puso el segundo poco después, un pase en profundidad desde la derecha acababa en posesión del uruguayo que le ganó la partida a Giménez para batir a Oblak. La balanza se empezaba a decantar por un Barcelona que sólo había tenido dos buenas oportunidades, que supo aprovechar. El punto de inflexión llegó al filo del descanso, Filipe Luis entró a Messi con la plancha duramente y eso le supuso la expulsión. Se le fue la cabeza al brasileño que no tendría que haber cometido ese error. No era ni el momento ni el lugar, un minuto antes del descanso en el centro del campo.

Parecía que tener el resultado en contra y jugar con uno menos iba a ser el final del Atlético de Madrid, pero no, todo lo contrario, no se notó la falta de Filipe Luis que Simeone remendó sacrificando a Gabi para dar entrada a Jesús Gámez. Poco después de reanudarse el partido Carrasco tuvo la primera con una carrera en la que recorrió medio campo hasta llegar al área blaugrana, donde Piqué salvó a su equipo despejando el balón a córner. Dos minutos después al Barça se le aparecería la virgen en un remate de Griezmann que no entró de milagro. Bravo no vio ni el balón y le impactó en los pies, pura casualidad que hubiese supuesto el empate del partido.

El segundo varapalo para los de Simeone llegaría en el minuto 64 con la segunda expulsión del partido, en este caso la de Godín, por doble amarilla. El central fue amonestado en el primer tiempo tras derribar a Suárez, una tarjeta muy rigurosa que Undiano Mallenco interpretó como merecedora de sanción. La segunda no fue rigurosa, simplemente no fue. Godín entró con todo, de nuevo a Luis Suárez, que en cuanto notó el contacto dio un salto digno de unas Olimpiadas. Sólo le faltaba la pértiga. El colegiado no se lo pensó dos veces y sacó la cartulina.

El Barcelona se sentía cómodo sin haber hecho mucho, pero al Atlético le seguían quedando cartuchos. Aunque estaba claro que no era su día y eso se confirmó con la lesión de Augusto Fernández que tuvo que ser sustituido doliéndose de la rodilla. El jugador abandonó el terreno de juego en camilla con la ovación del Camp Nou. El Atlético de Madrid lo siguió intentando y tiró de su coraje tradicional para buscar el empate. El Barcelona terminó pidiendo la hora, incluso perdiendo tiempo, un hecho muy significativo. Los de Luis Enrique lo pasaron mal, a pesar de tener el apoyo de su gente, con todo a su favor y con dos jugadores más en el terreno de juego. Con este resultado el Barcelona confirma su liderato con tres puntos por encima del Atlético de Madrid, a falta de un partido que aún tiene que jugar.