El Atlético de Madrid consiguió rentabilizar al máximo el gol de Fernando Torres en el primer minuto de partido. Partido gris pero efectivo de los colchoneros en el Coliseum.

No pudo comenzar mejor el partido para los rojiblancos. Apenas se llevaban disputados sesenta segundos de partido cuando un gran pase de Yannick Carrasco desde la izquierda cruzaba media área getafense para la llegada al segundo palo de Fernando Torres que anotaba el gol 101. Parece que una vez derribada la barrera psicológica del famoso gol cien, la sequía del Niño ya es historia.

El conjunto colchonero no acababa de encontrar su sitio en el campo. Incluso la solidez defensiva habitual brillaba por su ausencia con dos o tres despistes de los zagueros uruguayos que no trajeron consecuencias negativas. El centro del campo no conseguía conectar con los tres de arriba, salvo en un gran pase de Gabi a la carrera de Torres que acabó golpeando mal al balón. El desconcierto rojiblanco era suplido por un gran esfuerzo físico.

La mayoría del juego ofensivo llegaba por la izquierda, donde las combinaciones entre Filipe y Carrasco mareaban a los azulones. Sin embargo, pocas de ellas provocaban ocasiones de peligro para la portería de Guaita.

Al poco de comenzar la segunda mitad, llegó la mala noticia de la tarde. Un centro de Damián Suárez era bloqueado por Carrasco con la mala fortuna de que el esférico le pegaba en la punta del pie al extremo belga doblándole el tobillo y provocándole un más que probable esguince.

Con el paso de los minutos, el balón empezó a durar menos en los pies de los rojiblancos. Poco a poco, aunque sin mucho peligro, el Getafe fue haciéndose con el partido. La situación del encuentro obligaba a Jan Oblak a estar muy atento porque en cualquier momento podía ser necesaria su participación. No fue así finalmente ya que los de Fran Escribá no fueron capaces de finalizar en buenas condiciones sus escasas incursiones.

Solo la entrada de Correa por un desaparecido Griezmann animó ligeramente el encuentro. El argentino intentó aprovechar la descolocación táctica del Getafe en los minutos finales, pero se encontró prácticamente sin ningún apoyo debido al esfuerzo físico realizado por los rojiblancos.

Una muestra del cansancio acumulado se pudo observar en la última jugada del partido en la que un agotado Saúl no era capaz de acompañar a Correa cuando ambos se plantaron solos ante Guaita.
Los rojiblancos se llevaron los tres puntos sin necesidad de crear mucho peligro, pero sí con mucho esfuerzo físico. Nadie como Simeone para gestionar un 0-1 tempranero. El Atleti mantiene el segundo puesto y no se descuelga del tren de la Liga justo antes de empezar su particular travesía de cuatro partidos en nueve días.