El Real Madrid se impuso en Butarque ante el Leganés por 2-4 en un partido que se adelantó rápido pero el equipo local tuvo una rápida respuesta. Zidane sacó una alineación repleta de cambios pensando en el partido del sábado contra el Atlético.

El Leganés acogía al Real Madrid en el primer enfrentamiento liguero entre ambos que se disputaba en Butarque. Para ello, Zinedine Zidane sacó un once lleno de sorpresas, pensando en el encuentro que disputarán el sábado contra el Atlético de Madrid, con hasta nueve modificaciones en el once, para llevarse los tres puntos del sur de Madrid ya sabiendo la victoria del Barcelona contra el Sevilla en el Camp Nou.
Nada más empezar el encuentro, Morata recibió el balón en el minuto dos, condujo hasta internarse en el área y remató con la pierna izquierda, un disparo que se marchó lejos de la portería de Iago Herrerín en el primer acercamiento del partido. El Leganés, con los cinco defensas habituales, cerraba las líneas de pase al poseedor del balón y robaba el balón en el centro del campo, a menudo a Kovacic que conducía en exceso, para armar los contraataques como principal baza de su ataque. Iba a ser un partido de ida y vuelta, y vaya que si lo fue.
El partido se rompió en el minuto quince, cuando Asensio robó un balón en el centro del campo y condujo el balón eliminando rivales con una velocidad endiablada que recordó a un gol que le marcó al Sevilla en el Sánchez Pizjuán, pero esta vez se la cedió a James Rodríguez para que la empujase casi a placer. De forma consecutiva, tres minutos después, volvería a ampliar la distancia en el marcador el equipo de Zidane en un córner, Morata aprovechó el despiste ‘pepinero’ y marcó de cabeza.
En el minuto 23, Morata marcaría el 0-3 y lo que suponía para pensamiento de todos el cierre del partido, Kovacic filtró un buen balón hacia el canterano y batió de primeras a Iago Herrerín. Pero el Leganés, sin sentirse derrotado ni mucho menos, siguió confiando en las ocasiones que tuviera y las aprovechó por la banda de Danilo, el sitio más débil de la defensa blanca en la noche del miércoles. Un balón largo por aquella banda lo recogió Diego Rico que centró hacia Gabriel Pires para que ponga el primer gol local y la locura en Butarque. Y si llegaron rápido los goles del Real Madrid, de igual manera llegó la respuesta del Leganés. En un saque de esquina, el delantero brasileño Luciano se encontró el balón en el área y batió de zurda a Keylor Navas en el minuto 34.
Sin embargo al empezar el segundo tiempo el Real Madrid se encargó de dar el primer golpe antes de que el Leganés, con el paso de los minutos, viera el empate cada vez más cerca. Asensio fue objeto de falta en el lateral del área y James se encargó de colocar el balón con el guante de su pierna izquierda, entre Mantovani y Morata hicieron que el balón entrara en la portería local y ponía el 2-4 en el marcador. El partido se volvía más loco y estaba decantándose para el lado madridista.
A partir del cuarto gol visitante, el partido se enfrió tal y como esperaba el Real Madrid y Zinedine Zidane, no querían contratiempos como en la primera mitad. A base de posesiones larguísimas de balón, durmieron el encuentro e hicieron correr al Leganés que acusó el gran desgaste físico de los primeros cuarenta y cinco minutos. Entraron Isco, Mariano y Modric para refrescar al equipo y mantener la intensidad que habían imprimido en la segunda mitad. El Leganés puso toda la carne en el asador con Samu García, Bueno y Machís pero no tuvieron el efecto deseado.
Con esta victoria el Real Madrid sigue manteniendo el liderato con la misma ventaja de puntos de sus perseguidores Barcelona y Atlético de Madrid. Desde ya pensando en el derbi del sábado que se presta, por lo menos, apasionante.