Golazo de oro de Torres. Gran partido de los locales, que chocaron con la muralla rojiblanca. Oblak volvió a salirse dejando la portería cero. Godín se marchó lesionado. La Liga, de infarto.
El Atlético de Madrid venció en el nuevo San Mamés al Athletic Club de Bilbao gracias al golazo de Fernando Torres en la primera parte. Fue una batalla física entre dos equipos muy en forma. Batalla muy limpia en la que Martínez Muniera no sacó ni una amarilla, el partido tampoco las reclamaba. Los leones se mostraron superiores en el cómputo global, pero fueron los rojiblancos los que gozaron de las ocasiones más claras. Carrasco pudo sentenciar en los minutos finales y Oblak frenó a los locales. Lo peor, la lesión de Godín.
Simeone y sus guerreros sabían que media Liga pasaba por ganar este partido, el más complicado de los que restaban. El encuentro prometía, dos equipos con mucho en juego. Ante la ausencia por sanción de Gabi, el Cholo puso a Thomas. La primera parte empezaba con claro dominio bilbaino, pero no daba tiempo a más cuando Diego Godín se tiraba al suelo pidiendo el cambio. Lucas sustituía al Faraón. Y el partido seguía su curso. Beñat guiaba a un Athletic que quería la pelota y los colchoneros solo podían esperar atras. Aún así, una buena salida de balón del Atlético en el 37´ permitía que Griezmann pusiera un centro impecable al corazón del área. Y ahí aparecía Torres con un cabezazo descomunal para mandar la pelota al fondo de la portería. El Niño lo celebraba sabiendo la importancia que tenía ese gol. Thomas pudo hacer el segundo pero se topaba con el palo, a puerta vacía, con Iraizoz en el suelo dolorido tras haber chocado con su compañero Viguera. Se quejaban los vascos, a pesar de que el ghanés no lo había visto. Ahí moría una primera parte en la que los locales se llevaban un castigo quizás excesivo.
La segunda parte fue un auténtico asedio local. Los de Simeone esperaban atrincherados atrás a la espera de salir a la contra y matar el partido. Por ello, salió Carrasco por Thomas. Valverde también movió el banquillo. Iturraspe y Williams saltaban al terreno de juego. La entrada de Williams fue un quebradero de cabeza para los colchoneros. Su movilidad abrió espacios y arrinconó aún mas al Atlético de Madrid. Solo Filipe Luis, una vez mas colosal, conseguía sacar al equipo por banda izquierda.
En los minutos finales, los leones se dedicaron a mandar balones al área rival, allí donde Lucas y Savic se convierten en gigantes. Aún así, no evitaban que Raul García generara peligro. La ocasión más clara la tuvo Beñat con un gran disparo que rechazaba Oblak. Iraizoz hacía lo mismo en una buena jugada atlética parando un gran chut de Carrasco. El belga tuvo otras más después de una gran jugada de Torres, pero mandaba el cuero a las nubes. No daba tiempo a más y todos los atléticos lo celebraban sabiendo que habían solventado el partido mas difícil.
Las victorias de Real Madrid y Barcelona hacen que todo siga igual. Los de Simeone continuan colíderes a la espera de que los culés pinchen. Quedan cuatro jornadas de infarto en las que el Atlético de Madrid sólo visitara el estadio del Levante. Hay Liga.








