Partido vibrante en el Signal Iduna Park. El Madrid supo resistir ante un Borussia que mandó en el juego. Cristiano marcó el primero y participó en el de Varane. Keylor, a pesar de su error en el primero, fue el verdadero muro de Dortmund. Los blancos dejaron escapar la victoria en el 87′. Tres partidos seguidos ante rivales de amarillo y tres empates. El árbitro no pitó una clara mano de Cristiano al borde del área.
No había dudas. La visita al Dortmund era el encuentro más complicado que tenía que jugar el Real Madrid en esta Champions League. Y los merengues salieron bien parados de esta batalla. Podía haber sido peor ante un Borussia que controló el partido, tuvo la pelota y gozó de las mejores ocasiones del partido. Zidane no escatimó y salió con la artillería. Modric, James y Kroos para custodiar a la BBC. El colombiano estuvo a la altura de lo que le exige Zizou. El trío Weigl-Castro-Götze se hizo con la pelota y así, los de Tuchel dominaron un partido en el que Dembelé y Aubameyang fueron los encargados de llevar las acometidas locales.
El encuentro arrancó tal y como se esperaba, con mucho ritmo. El escenario, un Signal Iduna Park engalonado y repleto hasta la bandera, propiciaba a este estadio el lugar idóneo para despejar dudas en los blancos. Los alemanes arrinconaron a un Madrid que se hacía fuerte gracias a un imperial Keylor Navas, que reaparecía después de varios meses. Modric, el mejor, supo leer el partido y le imprimió ese punto de velocidad que necesitaba el Madrid a la contra. Y asi, a los 16′ llegó el tanto de Cristiano Ronaldo. Una triangulación, rápida y eficaz entre Modric, Benzema, James y Bale permitía al portugués fusilar a Burki dentro del área. Un gol que lo celebraba con el banquillo y que acababa con un gesto de complicidad entre Ronaldo y Zidane. A poco del final Ramos regaló una falta tonta, producto de una distracción. Guerreiro la lanzo fuerte al centro, Keylor no se atrevió a atajar la pelota y su fatal despeje golpeó en Varane, que lo llevó hasta la línea de gol. Allí lo empujó Aubameyang.

El Real Madrid dió un paso adelante en la segunda mitad. Jugó bien en ataque, buscaba alternativas y sacó el balón bien jugado desde atrás. Pero le volvió a faltar contundencia, algo que le sobraba antaño. Varane, aprovechando el rechace de un remate al palo de Benzema, sacó petroleo adelantando nuevamente a los de Chamartín. Durante esta mitad, Keylor echó el cerrojo a la portería. Pero la falta de ambición de su equipo no le permitió frenar el empate en el 87′.
Los blancos se están acostumbrando a un juego peligroso. Llevar la victoria por la mínima y bajar el ritmo se está conviertiendo en rutina en cada partido. La falta de pegada, algo que sobraba hace no mucho en la plantilla, empieza a coger color. Un cañonazo imparable de Schürrle ponía las tablas en el marcador. Morata, que había salido poco antes del gol, pasó desapercibido.
Los de Zidane empiezan a desesperar. Son 3 empates consecutivos con sensaciones muy agridulces. El francés aún no ha dado con la tecla para convertir a este Real Madrid en un equipo temible. Ahora llega el Eibar, medicina perfecta para que desaparezca esta fiebre amarilla.








