Buen partido de los rojiblancos, que doblegaron sin apuros a un inoperante PSV. Tiago sobresalió en el doble pivote y Giménez jugó en gran encuentro. El Atlético impone su ley en Europa.

Buen partido de los rojiblancos, que doblegaron sin apuros a un inoperante PSV. Tiago sobresalió en el doble pivote y Giménez jugó en gran encuentro. El Atlético impone su ley en Europa. El Atlético de Madrid resolvió sin agobios su partido contra los holandeses del PSV Eindhoven, que no ofreció gran resistencia ni le puso empeño alguno a la hora de atacar. A la noche fría en la ribera del Manzanares, los hombres de Phillip Cocu le añadieron un juego gélido y sin alma.

Se enfrentaba el Atlético a algo más que un partido de Liga de Campeones, por si ello fuera poco. Algunas dudas sobre el juego, sobre el sistema, sobre si Koke aquí o allá, tres derrotas consecutivas en Liga… No le afectó lo más mínimo ese runrún al jefe de los indios, y si Simeone está tranquilo, sus jugadores también lo están. Sobre el césped del Vicente Calderón, se plantó un equipo serio, sereno, seguro de sí mismo, y que no dudó jamás de su victoria de esta noche. Si algún agorero esperaba que el barco rojiblanco naufragara, se fue bien disgustado a la cama.

El entrenador atlético sorprendió a propios y extraños dando entrada en el once a Tiago, para formar en el doble pivote con Gabi, y mudar a Koke a la banda izquierda. Funcionó de cine este regreso al principio. Al portugués no se le notó la inactividad lo más mínimo, y se marcó un partidazo que dejó a Koke en muy mal lugar. El vallecano, tampoco en la banda, sigue sin encontrar su fútbol y su jerarquía. Vrsaljko,  otra novedad, sigue sin dejar muy claro por qué costó dieciocho millones de euros. Giménez, que volvía a saltar de inicio meses después, dejó constancia de que, estando centrado, es un jugadorazo que debe jugar siempre.

Comenzó el partido con el Atlético echado arriba, apretando desde el inicio, frente al 5-4-1 de los holandeses, que dejaron claro desde el principio que no pensaban esforzarse mucho para inquietar a Oblak. Ya en el minuto 7, tuvieron los madrileños una gran ocasión. Gameiro, a bocajarro, no midió bien el bote y lanzó fuera un excelente pase de Carrasco. El belga daría toda la noche mucha guerra a sus oponentes.

Apenas un minuto después, Griezmann disparaba desde dentro del área sin alcanzar meta por poco. En el 11’ Godín remataba de cabeza a las manos de Zoet un saque de esquina. El Atlético, presentaba credenciales ante un impotente PSV. En el 17’, un precioso regate de Carrasco en línea de fondo terminó con un disparo que rebotó en un defensa cuando parecía que olía a red. En esa misma jugada, el contragolpe de los holandeses originó su mejor ocasión. Tras un despiste de Godín –otro- Pereiro se presentó solito ante el guardameta esloveno. En el último instante, tras una carrera brutal, apareció el principito francés para molestar lo justo y que el delantero disparara muy blandito a las manos de Oblak. Ver a un jugador de la categoría de Griezmann trabajar de esa manera, conmueve al más pintado.

El Atlético, sin tregua, respondía en seguida con una penetración en el área de Gameiro, a quien le rebañaron la pelota un segundo antes de chutar. Y ahí pareció el Atlético tomarse un resuello. Los holandeses acapararon más la pelota, pero no sabían bien qué hacer con ella. Un encontronazo de Zoet con Willems, que dejó a este inconsciente durante unos segundos que se hicieron muy largos, fue lo único reseñable en ese tramo del encuentro. Ahora, rojiblancos y holandeses compartían la posesión de una pelota que no rondaba ninguna de las dos áreas. Tras unos minutos de correcalles final, el árbitro bielorruso mandaba a todos a vestuarios.

Recuperó el Atlético de Madrid su empuje inicial al volver a la cancha. Ya en el minuto 1, Gameiro se sacó un buen disparo que reboto en un defensa para alivio de su arquero. Tres minutos después, un gran saque de esquina de Koke fue rematado de cabeza por Giménez de forma imperial, elevándose poderoso entre todos, pero la pelota lamió el palo sin que Gameiro pudiera llegar a remachar. En los de Eindhoven, solo Pöpper y Zinchenko intentaban dar sentido y peligro a su juego, pero nunca preocuparon al meta local.

Tuvo su justo premio el acoso atlético con un gran gol de Gameiro, que aprovechaba con buen derechazo raso un estupendo pase de su colega francés. El tanto, espoleó a los rojiblancos ante el aturdimiento holandés. Los rojiblancos siguieron creando peligro hasta que en el 21’, un gran robo de Tiago en campo contrario y el posterior pase a Griezmann terminó con un amago genial a su marcador y al guardameta que terminó con el esférico en la jaula. Ahora sí, el marcador señalaba con justicia la diferencia entre ambas escuadras. El resto del encuentro, transcurrió con un Atlético sin despeinarse ante la inoperancia holandesa. El Atlético de Madrid, hasta la fecha, marca el ritmo en el continente europeo.

FICHA TÉCNICA

Atlético: Oblak; Vrsaljko, Giménez, Godín, Filipe Luis; Gabi, Koke, Carrasco, Tiago; Gameiro, Griezmann

PSV: Zoet; Santiago Arias, Schwaab, Isimat-Mirin, Moreno, Willems; Zinchenko, Ramselaar, Pröpper, Bergwijn; Pereiro

Cambios

De Wijs (45′, Willems), Narsingh (60′, Steven Bergwijn), Saúl (74′, Tiago), Juanfran (75′, Filipe Luis), Ramon-Pascal Lundqvist (83′, Davy Pröpper)

Goles

1-0, 54′: Gameiro, 2-0, 65′: Griezmann