El primer partido de fútbol entre mujeres fue en 1892, en Glasgow. Desde entonces, los avances del fútbol femenino fueron ligados a la lucha feminista, utilizando el deporte para reclamar los derechos de las mujeres.
El fútbol nació a finales de la Edad Media en las islas británicas como un deporte de naturaleza violenta practicado únicamente por hombres, puesto que socialmente no estaba aceptado que las mujeres tuvieran la conducta propia de este deporte. Fue en la segunda mitad del siglo XVII cuando se crearon las primeras agrupaciones de fútbol, pero la mujer no se incorporaría hasta 1892, tras crearse una serie de normas que pondrían fin a la violencia característica hasta entonces. Fue también en Gran Bretaña donde se crearon las primeras asociaciones femeninas de este deporte, en la ciudad escocesa de Glasgow se disputó en ese año el primer encuentro entre mujeres.
Hay que señalar que el fútbol femenino tiene un antecedente que se remonta hasta aproximadamente los primeros siglos después de Cristo, en la antigua China, donde las mujeres practicaban un deporte que consistía en patear una especie de pelota e intentar anotar en las distintas porterías del terreno de juego utilizando sólo los pies. Se denominaba Tsu Chu, y ya lo practicaban los hombres en China desde el año 2.700 a.C. Sin embargo, los historiadores indican que este juego no tuvo ninguna influencia en el origen del fútbol en Occidente.
En Europa, los movimientos feministas y los orígenes del fútbol femenino están íntimamente ligados. Pues las feministas lo utilizaban para reclamar sus derechos, con el fin de demostrar que las mujeres eran capaces de conseguir su emancipación y hacerse un hueco en una sociedad que las excluía de la vida pública. Así, la activista feminista Nettie Honeyball fue la encargada de fundar la primera asociación femenina de fútbol, denominada British Ladies Football.

Tanto la lucha feminista como el fútbol femenino tuvieron un importante crecimiento a principios del siglo XX, a causa del estallido de la Primera Guerra Mundial en la que los hombres eran reclutados para los frentes de batalla, mientras las mujeres ocupaban sus puestos en las fábricas. Hubo una gran incorporación de la mujer al mundo laboral, y en el deporte no iba a ser distinto, pues las mujeres también “suplieron” a los hombres en los campos de fútbol, ya que por entonces, existían muchas fábricas con equipos propios. Destacó el Dick Kerr’s Ladies, que surgió en 1917 y se mantuvo hasta mediados de los 60. Sin embargo, a pesar de la popularidad del fútbol femenino, la FA se negó a reconocerlo y se fundó la English Ladies Football Association, que sufrió constantes boicots por parte de la FA.
Hasta 1969, el fútbol femenino vivió un acoso y un maltrato constante. Fue entonces cuando la FA decidió crear una rama femenina dentro del organismo. Posteriormente, la UEFA también lo reconoció en 1971 y se puso manos a la obra para que sus miembros trabajaran en su fomento, también la FIFA y de esta forma, el fútbol femenino se expandió mundialmente hasta alcanzar la repercusión actual. Un camino largo y calamitoso desde la creación del primer equipo de mujeres hasta el día de hoy.








