El Atlético de Madrid no pudo despedirse del Vicente Calderón en su último partido de la Champions League como se merecía, se quedó a las puertas de la final al no remontar la eliminatoria al Real Madrid en un partido para recordar. La afición rojiblanca animó hasta el final a los suyos.

El Atlético de Madrid se despidió de la Champions League 2016/2017 dejando hasta la última gota se sangre dentro del terreno de juego, aunque los de Diego Pablo Simeone vieron muy cerca la posible remontada, el gol de Isco al filo del descanso puso el partido cuesta arriba. La afición volvió a vibrar a la altura de las grandes citas, para despedir al Vicente Calderón, estadio que se cierra sus puertas para que el club rojiblanco se traslade al Metropolitano, donde nuevos sueños nacerán en el nuevo estadio.

Cuando tus jugadores lo dan todo dentro del campo, no tienes otro remedio que dejar la garganta animando, llevándolos en volandas, a no abandonarlos en los momentos más difíciles, que es cuando se ve al aficionado de verdad, los hinchas del Atlético de Madrid demostraron que no se olvidan de los buenos momentos que les han dado estos jugadores  y este entrenador. La tormenta que cayó en los minutos finales no hizo más que aumentar la heroicidad del ambiente, el cielo lloraba de emoción por el apoyo incondicional del Vicente Calderón, en su última prestación, al equipo de siempre.

‘Orgullosos de no ser como vosotros’ fue el tifo que con el que el Vicente Calderón recibía al Real Madrid, una invitación al infierno rojiblanco que iba a ser durante noventa minutos, donde los cimientos del estadio se movían de tanta euforia por el gol inicial de Saúl a la salida de un córner, era el inicio soñado por cualquiera que confiaba en la remontada. Griezmann acercó más la remontada con un gol desde el punto de penalti, esta vez superó los miedos que lo llevaron a fallar en la final de Milán, batió a Keylor Navas con algo de suspense y el Vicente Calderón se aferraba a la locura, a esa locura que sólo es capaz de entenderse en ese momento, cuando en veinte minutos ya habías marcado dos goles a tu rival.

A la euforia ilimitada local por estar a sólo un gol de esa remontada, vino un trance del partido en el que se optó por el control, Diego Pablo Simeone ordenó a lo suyos controlarse ya que sólo los separaba un tanto de distancia, en ese momento emergieron las figuras de Kroos, Modric, y un Isco que resultó vital para marcar el gol del Real Madrid, el gol que buscaban para sentenciar la eliminatoria. En una jugada donde Benzema sacó el genio para irse de tres defensores rojiblancos, Oblak detuvo el disparo de Toni Kroos y el posterior rechace lo convertiría Isco. El gol cayó como una losa casi insalvable, pero los rojiblancos nunca lo dejaron de intentar, nunca hay que dejar de creer.

En la segunda parte, los jugadores del Atlético de Madrid lo intentaron por activa y por pasiva batir a Keylor Navas, pero el costarricense tuvo una actuación notable salvando a su equipo de no encajar más goles. Al final del partido, el Real Madrid estará en la final de Cardiff contra la Juventus el próximo tres de junio.

Al término del partido, una diluvio azotó el partido cuando ya agonizaba, pero no fue impedimento para que el Atlético de Madrid dejara de cantar, de animar a su afición que nunca abandonará, ni en el Vicente Calderón ni en ningún estadio. La pasión rojiblanca es un sentimiento que va más allá de eliminaciones o consecuciones de trofeos, ¿a quién no le gusta ganar? pero si se pierde, que se pierda luchando, caer luchando, no rendirse jamás. Eso es el Atlético de Madrid, que entiende el fútbol como la vida.

 

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