El medio argentino volvió a la que fue su casa y salió pitado por sus ex seguidores. Debutó en Liga pero esta vez con la camiseta rojiblanca.
El encuentro disputado en la noche de ayer entre Celta y Atlético de Madrid contenía cierta nostalgia para uno de los jugadores rojiblancos, Augusto Fernández, quien volvía a Balaídos solo nueve días después de que se hiciese oficial su fichaje por el Atlético de Madrid. El argentino fue titular y debutó en la competición liguera con la que es su nueva camiseta.
Su regreso dividió la opinión de los aficionados celestes: unos aplaudían el nombre de Augusto al sonar en la megafonía, y otros cambiaron esa sintonía por fuertes pitos cada vez que el medio tocaba balón.
Ya en la segunda mitad y con la decisión de Simeone de sacarlo del terreno de juego, la escena se volvía a repetir en Balaídos: pitos y aplausos entremezclados para despedir a quien fue un jugador de peso en el club vigués. Por su parte, el entrenador del Celta hablaba en la rueda de prensa posterior al encuentro sobre los pitos a Augusto, “los que no juegan para nosotros no son aplaudidos”.








