Rodri tendrá que soportar  la presión de jugar en el Atleti, además, llevará tras él,  la losa de  vestir el 14, referencia para todos los atléticos desde la época del Simeone jugador.

La familia atlética tiene un nuevo ídolo. Un nuevo jugador que intentará ganarse la admiración de todos, desde el cuerpo técnico con Simeone a la cabeza hasta el último aficionado de Atleti que sigue al equipo desde cualquier rincón del mundo. Para más inri llevará, nada más y nada menos  el dorsal número 14, o lo que es lo mismo, significa coger el relevo de jugadores míticos como Simeone y más reciente, Gabi.

La incorporación de Rodri no significa solamente reforzar al equipo en la zona medular del campo, también da muestras de las ganas de crecer y evolucionar que tiene el club. La asignación del numero 14, demuestra al jugador desde el inicio la importancia que va a tener en el equipo siempre y cuando, eso si, demuestre al Cholo todo lo que debe de hacer un jugador del Atlético de Madrid en esta era que vivimos. Y es que Simeone, necesita otro reflejo en el campo, ese jugador que sea su extensión, que dote al equipo de ese carácter y liderazgo que siempre ha tenido él.

Cada nuevo jugador que se incorpora al equipo, tiene que saber sobretodo tres cosas: uno es que Simeone no se casa con nadie, dos, sin trabajo, sacrificio y compromiso no tendrán hueco en la mente del mister y tres, el jugador tiene que pensar de inicio que aquí se viene a ganar, a no mirar más allá del próximo partido sea cual sea y teniendo claro que hay equipos muchos mejores que el Atleti pero se competirá siempre de principio a fín.

Todo esto, tiene que asimilarlo Rodri y ponerlo en práctica rápidamente para que su liderazgo haga sumar a su equipo. Ese liderazgo antes lo tenía Gabi, un jugador que ha calado muy hondo en los corazones atléticos, un jugador que cada partido se dejaba todo lo que llevaba dentro, daba todo por el compañero, era lucha, coraje, entrega, compromiso y ante todo, un atlético de corazón.

Comparando a ambos jugadores se pueden observar similitudes en cuanto a su carrera y al camino que han seguido hasta poder recalar en el club de sus amores. Tanto Gabi como Rodri, tuvieron que salir del club en busca de la madurez  necesaria que les permitiera ser importantes y forjarse dentro de la profesión. Ambos pertenecieron a la academia del Atlético de Madrid y ambos obtuvieron la recompensa de poder volver a vestir la camiseta rojiblanca.

En el caso de Gabi volvió siendo un jugador importante que había salvado al Zaragoza de descender, siendo capitán. Rodri por otra parte, tuvo la difícil tarea de sustituir en el Villareal a un jugador contrastado como es Bruno Soriano ya que éste, sufrió una lesión que le apartó de los terrenos de juego por lo que Rodri, cogió la batuta del equipo y dando un paso adelante, adoptó un rol importante dentro de su equipo.

Una de las diferencias notables entre ambas carreras es que Gabi, pese a su enorme trayectoria en el Atlético, no tuvo la suerte de  vestir la camiseta de la selección española mientras que Rodri, en el pasado Mundial de Rusia, gozó del premio de estar en la concentración con los demás mundialistas aunque finalmente fue unos de los descartados.

Rodri no solo representa la juventud con la que el atleti quiere ir rejuveneciendo la plantilla, representa el progreso del club, la confianza en el trabajo de cantera, alimenta la ilusión de los aficionados,  mejoría en cuanto a  calidad dentro del equipo y sobre todas las cosas, da mucho valor a un proyecto en el que el Cholo Simeone sigue confiando y en el que pone todas sus energías en que sus jugadores, veteranos y nobeles, sigan creyendo en él, sigan apostando porque en la vida y en el fútbol, si se trabaja y se cree, se puede.  Esa exigencia que Rodri ha aceptado, es la mochila que le dio Gabi, la mochila del  14.