• Marcos Llorente fue sustituido por Lemar en el encuentro ante el Lokomotiv y se marchó del campo con un cabreo considerable.

El Atlético de Madrid fue incapaz de hacerle un gol al Lokomotiv. Y ocasiones no le faltaron. Tal era la impotencia que se sentía que Marcos Llorente estalló al ser sustituido. Abandonó el terreno de juego en el minuto 60 para dar entrada a Lemar. Y en su camino al banquillo -o a la grada- lanzó contra el suelo su botella de agua. Una vez sentado se quitó las espinilleras y también las lanzó, reposándose en el asiento con cara de frustración.

Fue la reacción de un hombre que ha salvado al Atlético en innumerables ocasiones. Pero que esta vez se vio superado ante un Lokomotiv al que no pudo hacer frente. El empate ante el conjunto ruso deja sensaciones muy negativas. El propio Koke también manifestó su enfado tras un partido que complica mucho la situación en el grupo de Champions.