Filipe Luis fue recibido por todo lo alto en el Metopolitano. Recibió una gran ovación durante la celebración de la Supercopa de Europa.

La celebración de la Supercopa de Europa en el Metropolitano tuvo momentos de auténtica emoción. Las palabras de Godín, las de Simeone, el estadio cantando el himno a capella… y la ovación a Filipe Luis. Los jugadores del Atlético de Madrid fueron saliendo uno por uno del túnel de vestuarios según eran anunciados por el speaker. Cuando llegó el momento de Filipe Luis, todos estaban atentos a la reacción de la afición. Pues el brasileño comunicó hace unos días su deseo de abandonar el club rumbo al PSG, y su traspaso puede acabar siendo una realidad.

Hubo algunos silbidos cuando fue anunciado, pero rápidamente fueron callados por la inmensidad de una afición que mostró su cariño a un jugador que lo ha dado todo. La parroquia rojiblanca le envió todo su afecto desde las gradas y no pararon los aplausos hasta que el siguiente jugador, Santiago Arias, ya estaba saliendo al césped. Fue una ovación extraña. No parecía que la afición le estuviese pidiendo que se quede, más bien parecía que su marcha está asumida y que simplemente querían agradecerle todo lo que ha hecho por el Atlético, que es mucho. Filipe Luis respondió y la emoción en su rostro lo decía todo.

La cara de Filipe Luis tampoco parecía decir «me quedo». Más bien todo lo contrario. Parecía dar las gracias a la afición. El todavía rojiblanco estaba muy serio, y al mismo tiempo emocionado. Le costó lucir una sonrisa y también aguantar las lágrimas. No fue prácticamente hasta la vuelta de honor cuando por fin se le vio sonreír, pues al fin y al cabo, estaba celebrando una Supercopa de Europa. El Metropolitano cumplió con su lateral, y por lo que pueda pasar, le despidió por todo lo alto, pues puede que no vuelva. Filipe ya sabe que pase lo que pase, tiene el cariño de su gente. Se lo demostraron ayer en uno de los días más especiales para el Atlético de Madrid.