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Hace 365 días, la afición rojiblanca disfrutó de su última gran noche en su estadio ante el Liverpool.
Muchos han sido los cambios que ha provocado la pandemia mundial que vivimos. En cuanto lo que al fútbol se refiere, el más significativo es la ausencia de aficionados en las gradas. Tal día como hoy hace un año, la afición del Atlético disfrutó ‘in situ’ del último gran partido de su equipo. Fue ante el Liverpool en la ida de los octavos de final de Champions. El conjunto inglés llegaba al duelo como favorito y defendiendo el trono europeo. Por su parte, el Atlético, inmerso en el año de transición, no vivía sus mejores momentos.
Sin embargo, todo cambió aquel día. La afición apretó y convirtió el nuevo estadio en la caldera que era el Calderón. Desde que el autobús giró la rotonda y enfiló el Metropolitano, el recibimiento al equipo fue brutal, así lo reconoció Simeone en la rueda de prensa posterior al duelo. Centenares de bengalas iluminaron de rojo el camino de los jugadores al estadio donde ellos se encargaron de devolver toda esa fuerza. Con el pitido inicial no importó el estado de ánimo de cada equipo, solo valía ganar. Los aficionados, a sabiendas de la importancia del partido, prepararon un mosaico espectacular para dar ese último aliento antes del comienzo del encuentro.
El Atlético comenzó el choque muy metido en el partido. Fruto de ese gran arranque llegó el primer y único tanto del encuentro. Saúl aprovechó un saque de esquina que la zaga inglesa no logró despejar e inauguró el marcador. Cuatro minutos y los rojiblancos ya mandaban en el resultado y en la grada, que no dejó de empujar en ningún momento. Ni con las embestidas de un Liverpool que se marchó frustrado, ni con las oportunidades de Henderson ni Salah.
Incluso la fiesta pudo ser mayor, pero Morata no estuvo acertado en las dos ocasiones que tuvo. Primero Alisson y después un resbalón en el último momento, impidieron que el delantero consiguiera marcar. Pese a las oportunidades falladas y el acoso del Liverpool, el Atlético, sostenido por su afición, logró ganar y dar un golpe encima de la mesa. Los jugadores volvieron a demostrar que a coraje y corazón no les gana nadie, mientras que la afición, no dejó de creer en ningún momento.
El Liverpool se fue de vuelta a Inglaterra clamando venganza. Aunque lo que ocurrió en el partido de vuelta, es historia. Actualmente los de Simeone están realizando una de las mejores ligas que se le recuerdan, pero los aficionados no pueden disfrutarlo desde sus asientos. La vuelta a las gradas llegará, aunque mientras tanto, los hinchas colchoneros no van a dejar de animar desde sus casas.








