Pobre imagen del submarino, pese a que el 1-0 le vale en el partido de vuelta.
Vivimos en el Alcoraz un partido típico de copa, donde los goles y la emoción son típicos en este tipo de choques.
Ambos conjuntos llegaban al partido en un bache, el Villarreal con un pésima racha de resultados y juego, y el Huesca, pese a no estar en puestos de descenso han cambiado de entrenador esta misma semana, Anquela sustituyó a Tevenet en el banquillo aragonés.
Pero el equipo local salió con fuerza y coraje al partido, tanto que a los dos minutos ya mandaba en el partido, Luis García se benefició de un mal despeje de la defensa amarilla para colocar el 1-0 momentáneo, parecía que el Huesca era el equipo de primera división, al Villarreal se le olía a leguas que está en depresión, sin alma para crear fútbol, ni al menos mantener algo de seguridad defensiva, merecieron más los locales, que de tener mayor pegada hubieran ampliado más el marcador.
Marcelino se fue a los vestuarios con un rebote monumental, parece que la charla al descanso dio sus frutos y el equipo salió más entonado, Nahuel consiguió el empate a uno con un centrochut que se coló en la portería local, pero a la jugada siguiente Musaccchio, que volvía a los terrenos de juego tras su grave lesión, cometió un torpe penalti, el central, sin apenas rodaje, demostró que le queda mucho que mejorar para ser el jugador de antes de la lesión, Fran Mérida, otro recuperado para la causa del fútbol, no perdonó desde los once metros, el futbolista catalán parece que ha recuperado la ilusión por el fútbol, perdida tras su paso por Portugal y Brasil.
El partido a raíz de ese gol se volvió loco donde el gol podía caer en cualquier área, y esta vez el premio fue para el Villarreal, Bakambu puso el 2-2 en el marcador y el Villarreal con la entrada de Soldado y Bruno se disponía a acometer el arreón final y llevarse el partido, fueron los mejores minutos del submarino, pero su defensa hacía aguas por todas partes, parecía que el balón le quemaba en sus botas, y en una de esas, Machín enganchó una volea y puso el definitivo 3-2 en el marcador.
De esa forma el equipo Oscense se quita de encima una mala racha y siembra dudas en el conjunto amarillo, que muestra una inseguridad defensiva impropia de un equipo que aspira a quedarse en los puestos altos de la liga, le queda trabajo por hacer a Marcelino si quiere volver a ser el sólido equipo que era al principio de la temporada.
Al submarino el 1-0 en la vuelta le sirve para pasar de ronda, pero a día de hoy parece casi imposible que el Huesca no moje en territorio castellonense.








