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Las rojiblancas vencieron a la Real Sociedad con un gol de Ajibade en el descuento y avanzan a las semifinales de la Copa de la Reina.
El Atlético de Madrid viajaba a Zubieta para sanar sus heridas en Liga y vaya si lo hizo. Mostrando su mejor versión, vencieron a la Real Sociedad en una auténtica batalla, que se decantó en la última jugada, con un buen gol de Ajibade. De esta manera, el Atlético de Madrid se convierte en el primer semifinalista de la Copa de la Reina y le toca esperar para ver quien será su obstáculo para llegar a la final.
Con unos primeros compases muy equilibrados, los dos equipos se presentaron en el encuentro con un fútbol muy vertical. Fruto de ello, no tardaron en llegar las ocasiones de ambos lados. Primero la tuvo el Atlético con un mano a mano que no supo convertir Ajibade y seguidamente fue la Real quien avisó con un gol anulado por una falta palpable sobre la guardameta rojiblanca.
Pasado el ecuador de la primera mitad, fueron las donostiarras quienes se hicieron con el dominio del encuentro. Imponiendo un ritmo alto de balón y una presión muy intensa, incomodaban a un Atlético que resistía a las constantes sometidas y reaccionaba con repliegues muy rápidos. Así se marcharon al descanso, con un ritmo frenético de partido que hacía presagiar una segunda parte muy emocionante.
Salió mejor el Atlético del descanso con una Ludmila muy eléctrica que atacaba constantemente la profundidad y causaba estragos en la zaga local. El empuje rojiblanco agobió y encerró a las blanquiazules, hasta el punto que tan solo Quiñones pudo evitar el primero del Atlético con un auténtico paradón al golpeo de Leicy. El buen arranque de las colchoneras no gustó nada en el banquillo local y Arroyo respondió con un triple cambio que asentó a su equipo en el verde.
El exigente ritmo que se impuso en el encuentro hizo mella en los minutos finales y ambos equipos lo acusaron, bajando la intensidad en su juego. Todo apuntaba que el equipo semifinalista se iba a decidir en la prórroga y ambos equipos gestionaban sus esfuerzos. Pero, fue el Atlético quien siguió intentándolo hasta el pitido final. Y gracias al coraje y corazón de las rojiblancas, Ludmila se plantó en el área en la última jugada y cedió a Ajibade para que cogiese el billete a las semifinales de la Copa de la Reina.








