• Las rojiblancas remontan y superan con solvencia al Valencia justo antes del parón de selecciones.

El Atlético de Madrid estaba obligado a ganar si no quería descolgarse de la lucha por entrar en Europa. No se lo puso fácil el Valencia, que se adelantó en el marcador con un buen gol de Candela, pese al buen arranque de las locales. El gol no le pudo sentar mejor al Atlético que le vio las orejas al lobo y no tardó en ponerse por delante con un doblete de Ludmila. La segunda parte fue un dominio absoluto del equipo de Sánchez Vera que sentenció el partido con los goles de María Jiménez (p.p) y Ajibade.

El Atlético salió del túnel de vestuarios con ganas de adelantarse en el marcador lo antes posible. Las rojiblancas sometieron al Valencia en los primeros compases con múltiples ocasiones. Primero fue Ajara y luego Guagni las que dieron los primeros avisos a la portería de Noelia. El Valencia resistió el aluvión de ocasiones inicial y consiguió estirarse con mucha personalidad. En una buena combinación de las ches, Candela batió a Lindahl y adelantaba a las suyas.

El gol no le pudo sentar mejor al Atlético que se lanzó a empatar el partido con mucho ímpetu . Moviendo rápido el balón de un lado a otro fue comiendo terreno al rival hasta que Amanda filtró un gran pase a Ludmila, y esta definió a las mil maravillas para empatar el encuentro. Pero las chicas de Sánchez Vera querían más, no se conformaron con el empate y se volcaron de nuevo en busca del segundo antes del descanso. Y fue ya en el tiempo añadido, cuando apareció de nuevo Ludmila para hacer su doblete y poner justicia en el marcador.

El Atlético salió del descanso con el mismo guion que acabó la primera parte. Ajara se quedó sola delante de Noelia y batió a la portera pero la asistente señaló fuera de juego de manera acertada. Con una presión muy alta y recuperaciones rápidas, las colchoneras ahogaron a un Valencia que empezaba a acusar el cansancio físico sin balón. Ajara se plantó de nuevo delante de la portería y esta vez en posición correcta pero resolvió de la peor manera posible. Sánchez Vera se echó las manos a la cabeza, a sabiendas de que era clave para sentenciar el encuentro.

El partido se convirtió en un acoso monótono de las rojiblancas a la portería de Noelia. A punto estuvo Deyna de hacer el tercero y sentenciar el encuentro. Se desesperaba la afición colchonera viendo como el Atlético perdonaba la puntilla al Valencia. Tuvo que ser María Jiménez, la encargada de poner el tercero en la casilla del Atlético con un desafortunado gol en propia. El gol hundió a las ches y le dio alas al Atlético que no quito el freno y tras una buena combinación, Ajibade superó a Noelia y sentenció el encuentro.