El Atleti B media sus fuerzas con el séptimo clasificado de tercera división, el Atlético de Pinto. No le valía otro resultado a los colchoneros que no fuera la victoria, después de lo visto el fin de semana pasado en el campo del Aravaca. Dos goles de Zaka y Rubén le valieron al filial para ganar.

Salió con buena actitud el Atleti B al partido, dominado desde el primer minuto. No obstante, comenzó con una buena presión pero terminó por conformarse con tener la posesión. Por mucho que rondara el área rival las ocasiones no llegaban y eran pocas las veces que llegan con alguna posibilidad a puerta. La parte positiva era que tenían bastante controladas las contras rivales, dejando a Bernabé con muy poquito trabajo. Espesez sería la palabra que definiría a la perfección este primer periodo. Jugadores claves como Arona o Solano no estaban siendo lo precisos y determinantes como suelen ser de costumbre. El conformismo que había adoptado el conjunto indio le llevó a pagar las consecuencias. Al final de la primera mitad la zaga colchonera, con muy mala fortuna, concedería un gol en propia puerta, obligando al equipo a salir a muerte en el segundo tiempo.

Y así fue, la actitud era otra el Atleti salió a por la victoria. Igual que en la primera parte no se llegó a pisar área, desde el principio de la segunda se convirtió en costumbre. El peligro local llegaba generalmente por el costado izquierdo y también se vio favorecido por la mejora en el juego de Zaka. Los cambios volvieron a surgir un efecto revulsivo en el equi, sobre todo el de Juan Moreno. A medida que aumentaba el buen juego del Atleti B, aumentó también la polémica arbitral. La colegiada anuló un gol que hubiera supuesto el empate a Zaka por un supuesto fuera de juego, muy dudoso. Sin embargo, no tendría que esperar mucho el conjunto colchonero para obtener su recompensa. En el minuto 70 el propio Zakarias empataba el encuentro y ocho minutos más tarde Rubén remataba a placer un centro desde la izquierda. A partir de este momento los del Atlético se dedicaron a controlar lo poco de encuentro que quedaba, amarrando una importante victoria que le permite seguir peleando por el liderato.