El jugador de 15 años de la UD Alzira que, tristemente, falleció el pasado fin de semana era aficionado al equipo rojiblanco.

El fútbol es un deporte muy bonito pero, en ocasiones, tiene su lado amargo que, algunos, por desgracia conocen. Es el caso de Nacho Barberá, un chico que militaba en las categorías inferiores de la UD Alzira, que perdió la vida haciendo lo que más quería, jugando a su deporte preferido debido a una muerte súbita en un partido que se disputó en la ciudad deportiva del Ontinyent.

Es sabida su afición por el Atlético de Madrid desde pequeño. En las redes sociales se han publicado tras su fatídica muerte fotos en las que expresaba su sentimiento colchonero. Además, su equipo (del que era capitán), le apodaba como “Cholito”, en un guiño absoluto al guía del equipo de sus amores, a Diego Pablo Simeone.

Para hacer más llevadera su funeral (algo que es sumamente complicado), la UD Alzira en Twitter pidió a todos los asistentes al mismo que fueran con un brazalete rojo de capitán, en homenaje al añorado Nacho. “Acudid al sepelio con un brazalete rojo de capitán y el chándal, bufanda o cualquier prenda de la UD Alzira. Todos con el Cholito. Homenajeémos a nuestro capitán-”, rezaba así el mensaje del club valenciano.

La muerte súbita ha golpeado ya en varias ocasiones al fútbol. Habría que poner todos los medios posibles para que esto no vuelva a ocurrir nunca más. En este caso, la víctima ha sido un chico inocente que sólo practicaba su mayor pasión. Es misión de todas las autoridades competentes que este sea el último caso en el que jugadores pierdan la vida por esta dolencia cardíaca. La vida de Nacho, desgraciadamente, ya no tiene solución.