El Atlético no pudo aprovechar los malos resultados de sus competidores para bien recortar distancia, o bien alejarse. Partido gris ante un Espanyol bien pertrechado atrás que a punto estuvo de dar un susto mayor aprovechando la velocidad de sus hombres de arriba. Los pericos trataron de sorprender a los del Cholo a la contra, y pudo ser peor de lo que fue. La única buena noticia del encuentro fue Oblak.

Nuevo tropiezo del Atlético de Madrid. Cuatro empates y tres derrotas en 14 partidos para continuar firmando el peor arranque de Liga con Simeone. Ante el RCD Espanyol, y tras el emotivo minuto de silencio por el Chapecoense y los debidos homenajes a Quique Sánchez Flores, el Atleti no dio muestras de mejoría tras lo que vimos en el derbi de hace dos semanas. Se ganó en Pamplona, sí, pero ante los periquitos se vio de nuevo que las cosas se ponen muy feas cuando el rival se cierra atrás. Al Atlético le cuesta abrir la lata. Lograr el gol con diez tipos por detrás del balón es complicado, pero el número de ocasiones no es precisamente elevado y el temor al gol en contra –algo que antes apenas existía– está ahí. La defensa no es lo que fue y el ataque mucho menos. Hay algo que no cambia: Jan Oblak.

Corría el minuto cuarenta y uno cuando, tras una contra, Gerard Moreno desaprovechaba la primera ocasión clara españolista. Recibe sólo en el área, Juanfran que no llega y…. Oblak. El esloveno se convierte en un gigante cuando sale a tapar portería. El disparo no iba muy bien dirigido, pero el arquero atlético cubre hueco a la perfección para detener la pelota con el brazo izquierdo.

Ya en la segunda parte, minuto cincuenta y nueve, Gerard Moreno recibía un balón en largo, pase al hueco para Leo Baptistao –parece otro desde que no viste de rojo y blanco– que se adentra en el área, Tiago se lanza a tapar, pero… Oblak. De nuevo el guardameta esloveno, que se hace enorme ante el delantero brasileño y saca el balón con el pie.

Y así fue como, sin prácticamente hacer ruido, el Espanyol de Quique –gran trabajo del técnico madrileño– casi se lleva la victoria del Calderón. Los mejores jugadores visitantes fueron Diego López, que también realizó paradas de mérito y la defensa, que apenas dio opciones a los delanteros rojiblancos. En el Atlético lo fue Oblak, y punto. Ningún otro jugador se hizo notar más allá de acciones puntuales y de esos quince minutos de arreón final. La buena noticia es Oblak. La mala, que sólo con eso no se ganan partidos.