En el último Atlético de Madrid – Barcelona que se disputará en el Vicente Calderón, el equipo catalán se llevó los tres puntos del feudo rojiblanco con los goles de Rafinha y Messi en el minuto 86.
El Vicente Calderón se vestía de gala para acoger el último Atlético de Madrid – Barcelona, lleno de gargantas rojiblancas, preparados para llevar en volandas a sus jugadores e intentar ganar al Barcelona con dudas. No fue así. Messi definió el partido en el minuto 86 cuando el partido parecía que iba a terminar en empate a uno, tristeza para el «Cholo» Simeone y sus jugadores que no pudieron llevarse la victoria a pesar de haber dominado gran parte del encuentro.
Antes del partido, la buena noticia para el Atlético de Madrid era la esperada vuelta de Oblak tras un largo periodo de baja por lesión. Así, formaron con el esloveno en portería y arriba con la dupla francesa Griezmann y Gameiro. Por parte visitante, Luis Enrique sorprendió al formar con un 3-4-3 y así reforzar a sus puntos débiles en la defensa por el lado de Sergi Roberto; colocó a Rafinha como novedad en el once titular que después marcaría el primer gol para los suyos.
El partido empezaba tal y como lo había planeado Diego Pablo Simeone y lo suyos, presionaron cada salida de balón del Barcelona, ahogaban al poseedor de la pelota y los azulgranas no supieron cómo superar esa presión adelantada del Atlético de Madrid, ni Umtiti, ni Piqué, ni Mathieu eran capaces de salir con la pelota controlada por lo que recurrieron al balón largo que casi siempre acababa en los pies de los centrales rojiblancos. Fruto de esta presión el Atlético de Madrid pudo robar arriba y así tener bastantes ocasiones claras para adelantarse en el marcador, pero el portero alemán Ter Stegen mantuvo con vida a sus jugadores que estaban desconcertados, gran partido del alemán que sería uno de los hombres del partido.
Tras esa primera fase de desconcierto entre las filas del Barcelona, despertaron, entraron en el partido y empezaron a conectar jugadas de ataque en los pies de Neymar (muy activo), el jugador brasileño es un martillo, regatea sin descanso desde muy atrás y esto le dio oxígeno para asentar las posesiones en campo contrario. En una de esas conducciones, Leo Messi se encontró con una falta como las que suele marcar y asombrar a todos por la belleza de sus ejecuciones, pero no contó con la presencia de uno de los mejores guardametas del mundo que hoy volvía a su hábitat natural. Jan Oblak, que sería otro de los hombres más destacados del partido, intervino en muchas jugadas con paradas decisivas. Con este buen hacer de los dos porteros se llegó al descanso con el empate a cero.
En la reanudación del encuentro, el partido se abrió y llegaron las ocasiones y los goles. En una jugada trabada y repleta de rebotes Rafinha, la novedad en el once introducida por Luis Enrique, aprovechó un balón suelto en el área y batió por bajo a Jan Oblak que poco pudo hacer para salvar el gol catalán. El jugador brasileño aprovechaba su oportunidad y puso en ventaja a los suyos en un partido que, hasta ese momento, había sido inferior en el partido.
Rápidamente, seis minutos después del mazazo en forma de gol del FC Barcelona, el Atlético de Madrid logró empatar el marcador para despertar la locura en el Vicente Calderón, Koke botó una falta lateral y el capitán Diego Godín peinó el balón para igualar el choque. Aún quedaban veinte minutos por jugarse y todo por decidir.
Sin embargo, los veinte minutos restantes no tuvieron la emoción que se pensaban todos los espectadores, se jugó a un ritmo lento, pausado, a pesar de que a ninguno de los dos equipos les valía ese resultado; pero otra vez, en un balón suelto dentro del área Leo Messi decidió que los tres puntos iban a volar con ellos a la ciudad condal en el minuto 86. En el primer intento de tiro Savic se opuso, pero el rebote le quedó franco y superó a Oblak con un disparo cruzado. Así es el fútbol.
Con este resultado el Barcelona se coloca líder provisional de la clasificación mientras que el Atlético de Madrid se aleja más de los puestos de arriba, situándose en la cuarta plaza.








