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Los de Diego Pablo Simeone han demostrado ante Eibar y Valencia, algo que no habían hecho en toda LaLiga, empezar perdiendo y terminar ganando el encuentro.
El Atlético de Madrid comenzó LaLiga Santander con unos resultados espectaculares. De las diez primeras jornadas, consiguió vencer en ocho partidos y en los dos restantes empató ante Huesca y Villarreal. Anotó 21 tantos y tan solo encajó dos, pero lo realmente llamativo es que hasta el derbi del pasado doce de diciembre, los rojiblancos nunca habían ido perdiendo ni un segundo. Todos los minutos que habían disputado, el marcador estaba empate o a favor de los colchoneros.
Racha que terminó cuando Casemiro anotó de cabeza tras un saque de esquina y el Atlético comenzó perdiendo aquel encuentro. Las dos últimas jornadas ligueras, fueron Eibar y Valencia quienes se adelantaron primeor en el marcador. En Ipurúa tras un penalti de Carrasco y ayer gracias a un golazo de Uros Racic. Pese a este revés inicial, los de Simeone supieron mantener la tranquilidad y darle la vuelta al resultado. Ambas remontadas tienen un factor común y es que el Atlético consiguió empatar antes del descanso.
Algo que sin duda ha sido clave, porque de ir perdiendo al descanso, seguramente el Cholo hubiera cambiado su ruta de partido. Al acabar la primera parte con empate, el técnico argentino puede valorar los diferentes escenarios en lugar de tener que lanzarse a remontar en 45 minutos. Estas dos últimas remontadas demuestran que el Atlético también sabe dar un paso al frente cuando va perdiendo. Mantiene la calma y sigue confiando en su juego.
El gol de ayer de Luis Suárez es fiel reflejo de la confianza que tienen en sí mismos los jugadores. La jugada empezó en el área rojiblanca y combinando, acabó con Suárez celebrando su cumpleaños con gol. Aunque no debería ser habitual, los rojiblancos han dejado claro que saben ir a remolque y aún así, seguir llevando el partido a donde ellos hacen daño.








