El equipo azulgrana perdonó una ventaja de 0-2, gran reacción de un Villarreal que nunca se rindió, polémica actuación arbitral. El conjunto de Marcelino consiguió el empate a punto estuvo de llevarse la victoria.
Llegaba el Barcelona al Madrigal con la posibilidad de rematar el título de liga, con tres puntos más pondría tierra de por medio con el Atlético, que pinchó en Gijón, pero llegaba a uno de los fortines de la liga, el estadio del submarino vende muy cara la derrota, y los azulgranas dieron cuenta de ello.
Fue un partido digno de final de liga, con alternativas, emoción y resultados cambiante; el Villarreal tardó sólo 40 segundos en dar el primer aviso serio, enviando un balón al palo; pero el barça poco a poco fue cogiéndole el pulso al partido, aunque se veía a un líder sin querer forzar la máquina del todo.
Confiaban los azulgranas en que el gol cayera por su propio peso, vimos una de la peor primera parte de los tres atacantes blaugranas; el Villarreal con mucho coraje y empuje intentaba igualar la calidad de su rival, hasta que Rakitic consiguió adelantar a su equipo en el marcador, la pegada del líder se empezaba a imponer.
Y a partir de ese momento el árbitro decidió coger protagonismo, ignoró dos penaltis sobre Messi y Neymar, sacó tarjeta amarilla a Piqué en una mano inexistente al tiempo que perdonó la roja al central en otra mano que sí fue bastante evidente, pero lo que provocó un incendio en la grada fue el penalti que se inventó.Asenjo llegó a tiempo para arrebañar el balón ante un Neymar que cayó al suelo engañando al colegiado, el brasileño fue el encargado de colocar un excesivo 0-2, otro equipo hubiera bajado los brazos y dejar de pelear ante el imponente líder, pero el Villarreal nunca dejó de creer, si pierde, vende cara la derrota.

Entre polémica y polémica, Marcelino fue expulsado, así que tuvo que ver la 2ª parte desde la grada, los amarillos comenzaron a morderle al Barça donde más le duele, en la presión, en esos momentos Luis Enrique optó por cambiar a Piqué por miedo a ver amarilla y perderse el clásico, ya sea casualidad o no el Villarreal remontó el partido al momento de abandonar el central el partido, Bakambu recortó distancias, y a los dos minutos Mathieu marcó en su propia puerta, rebotando el balón en su mano antes.
De ahí al final fue un asedio del submarino, que mereció la victoria de largo, sólo la pegada azulgrana y los desaciertos del colegiado le impidieron conseguir la enésima victoria de la temporada, los amarillos se afianzan en la cuarta plaza, si no hay hecatombe, los amarillos jugarán la previa de la liga de campeones, mientras a los azulgranas el empate le sirve para aplazar el alirón, ya que el título de liga lo tienen casi atado, partido de semi trámite para los catalanes, quizás pensando en la dura eliminatoria que se avecina ante el Atleti o quizás pensando el el clásico dentro de dos semanas.








