El Atlético de Madrid se impuso al Club Deportivo Leganés con un doblete de Fernando Torres que confirma que lleva una buena semana tras el partido contra el Barcelona.

 
En un partido con necesidad de puntos por parte de ambos equipos, Torres decidió con sus dos goles que los tres puntos no se iban a mover del Vicente Calderón. 
El Atlético de Madrid llegaba al encuentro ocupando la cuarta posición de la tabla con 36 puntos, no podía perder más puntos si no quería alejarse más de la cabeza de la tabla; mientras tanto el Leganés llegaba al estadio Vicente Calderón situado en la decimoséptima plaza de la tabla de clasificación con un total de 18 puntos. Este partido, para los jugadores del Cholo Simeone, era un examen antes de la «final» que se disputaba dentro de tres días contra el Barcelona en la Copa del Rey, por lo tanto, necesitaban una victoria que los llenara de confianza para afrontar los duelos decisivos. Para ello, alineó a un once de garantías con algunas novedades: situó a Saúl Ñíguez en la sala de máquinas junto a Gabi, y puso a Koke de interior izquierda. Por el otro lado, Asier Gaditano salió con un once renovado, con los últimos fichajes como Alberto Bueno.
El encuentro iba a empezar muy bien para los colchoneros, presionaron bien la salida de balón visitante y no dejaron pensar a sus jugadores más creativos, esto les valió para tener algunas ocasiones cerca del área rival como la primera que se produjo al primer minuto de partido, cuando Torres falló un intento de vaselina ante Iago Herrerín, una premonición para lo que vendría después.
Cumplido el minuto 15, Torres, el protagonista absoluto del partido, se internó en el área, y tras un recorte para orientarse con su pierna buena, fue derribado en el área y el árbitro pitó penalti. Lo lanzó Griezmann y su disparo lo logró tapar Herrerín, pero Torres aprovechó el rechace para adelantar a su equipo en el marcador. Gritó el gol con rabia, ante el equipo con el que había debutado cuando sólo tenía 18 años.
Tras el gol, el Leganés subió las líneas de presión y tomó más valentía, tocando en campo rival y produciendo algunas ocasiones de peligro, como tiros de Bueno que, aunque se fueron alejados de la portería de Moyá, avisaban que el equipo «pepinero» no se iba a dar por vencido. Se llegó al descanso con 1-0 y la sensación que el partido no se debía escapar.
En la reanudación del partido, Diego Pablo Simeone realizó el primer cambio, retiró a Saúl del campo para hacer entrar a Correa. El joven argentino se mostró muy móvil entre líneas como siempre, de hecho fue suya la asistencia para dejar al «Niño» Torres solo ante el portero visitante, y el delantero rojiblanco definió con maestría picando la pelota en un gol parecido al que marcó en la memorable final de Euro 2008 ante Alemania.
Con el 2-0 en el marcador vino, obviamente, unos tramos de relajación donde el Leganés aprovechó para acercarse con bastante peligro a la meta de Moyá, pero la zaga despejando los balones, y el portero colchonero atrapando con solvencia los balones que le llegaban, no permitieron que el Leganés marcara el gol que buscaban con tanta ansia durante los noventa minutos.
Así se llegó al término del partido, un partido donde el «niño» reafirmó sus buenas sensaciones, y que sin ninguna duda busca mostrar también el miércoles ante el Barcelona.