El Atlético llega a San Sebastián, donde Moyá no podrá jugar contra sus antiguos compañeros por una lesión que se produjo.

No es un día cualquiera para un jugador de la Real Sociedad. El encuentro de este jueves ante el Atlético de Madrid es especial para el guardameta ‘txuri-urdin’ Miguel Ángel Moyá, que se enfrenta a los que han sido sus compañeros hasta el pasado mes de febrero. Este mes fue de lo más complicado para el cuadro rojiblanco, ya que además del portero mallorquín, se fueron hasta dos piezas claves más, lo que dejó a los de Simeone en cuadro para el resto de la temporada.

Sin embargo, el guardameta no podrá volver a ver en el terreno de juego a sus antiguos compañeros y amigos. Una lesión ante el Girona que le hizo perderse el encuentro ante la UD Las Palmas le deja K.O para el partido más especial de la campaña para el guardameta.

Tras tres temporadas y media en la capital de España, Moyá tomó la siempre difícil decisión de marcharse del Atlético. Un club en el que contaba con el respeto de todos los miembros del club. Sin embargo, la necesidad de jugar minutos y no estar más a la sombra de uno de los mejores guardametas del mundo, el esloveno Jan Oblak, pesó más, y cuando la Real Sociedad le ofreció su portería, vacante tras la lesión del argentino Rulli, fue algo definitivo para el ex de Mallorca o Valencia, entre otros.

Tras su llegada a Donosti, el portero ha contado con los minutos que necesita, haciendo buenas actuaciones y siendo uno de los mejores de un cuadro donostiarra que ha vivido cambios, tras la destitución de su líder, Eusebio Sacristán, y la entrada del hasta ese momento, técnico del filial, Imanol. A partir de ese momento, el nuevo técnico siguió contando con Moyá como su cancerbero y eso significa mucho para el jugador, que está gozando de muchos minutos actualmente.

Tras esto, llega uno de los momentos más especiales para uno de los guardametas más experimentados de la Liga española. El Atlético le echa en falta, pero entiende la decisión de un jugador que siempre lo ha dado todo por el club. Con ello, el portero siempre tendrá presente al club rojiblanco, pero cuando todos salten al campo, dentro no hay amigos.