Pichichi con ambos equipos y en distintas categorías, Hoy recordamos en nuestra sección al brasileño Baltazar, delantero con buen remate de cabeza y muy oportunista dentro del área. Era apodado, el artillero de Dios, por su fuerte creencia religiosa.

Nacido en Goiana, Brasil,  el 27 de Julio de 1959. El delantero, apareció en la Liga Española, después de una trayectoria en su país, donde juega en grandes equipos como el Gremio, Palmeiras, Flamengo o el Botafogo.

Baltazar, de rojiblanco
Baltazar, de rojiblanco

Baltazar, aterrizo en Vigo en 1985, para probar suerte en el fútbol europeo y su aventura no pudo empezar peor, puesto que en su primera temporada con el club celeste, sufre el descenso a Segunda División. El Celta es último clasificado en la temporada 1985/86 y el brasileño, apenas logra anotar 6 tantos. Pero la suerte cambia para el ariete la temporada siguiente. Baltazar, logra el Pichichi de la división de plata con 34 goles y no solo le sirve para establecer un nuevo récord en la categoría, también ayudan mucho para que el Celta vuelva a Primera, a final de esa campaña.

En su época celeste
En su época celeste

Después de vivir una temporada discreta en la vuelta de los vigueses a la división de honor del fútbol español, donde es suplente y marca 7 goles. Baltazar, llega al Atlético en el verano de 1988 y en su primera temporada, es Pichichi de primera con 35 goles, desbancando al madridista Hugo Sánchez y al culé Julio Salinas. Además esa cantidad de tantos le valen para ser Bota de Bronce de Europa. Su gran inicio como rojiblanco, le sirvió para ir convocado con la selección brasileña para la Copa América de 1989. La canarinha sale campeona del torneo, pero Baltazar, tiene un duro competidor llamado Bebeto, estrella del torneo, que le cierra la puerta de la titularidad.

La siguiente temporada, el brasileño acompañado de nuevo en la delantera por Paulo Futre y Manolo Sánchez Delgado, consigue 18 tantos y es el tercer máximo goleador de la categoría. Esa es su última liga completa con el Atleti, en Octubre de 1990, Bernd Schuster, llega al Calderón y Baltazar tiene que abandonar el conjunto rojiblanco puesto que este superaba el cupo permitido de extranjeros.