Dos goles en fuera de juego, una expulsión por una falta que no fue y una no expulsión a Casemiro, dieron al Real Madrid el pase a las semifinales.

El Real Madrid, una temporada más, consiguió su pase a las semifinales de la Champions tras su victoria por 4-2 frente al Bayern de Múnich, dejando un global de 6-3. El partido tuvo que irse a la prórroga después de que en los minutos finales apareciese Sergio Ramos para, como ya es normal, marcar el gol de la salvación, aunque esta vez para el Bayern. El madridista introdujo el balón en su propia portería y dio vida al conjunto bávaro que finalmente cayó en los 30 minutos de añadido. Sin embargo, como de costumbre, el Real Madrid tuvo que tirar de ayudas arbitrales para conseguir su tan ansiada clasificación, marcando el gol clave en fuera de juego y otro en posición dudosa.

Fue en el minuto 105 cuando Cristiano Ronaldo marcaba el tanto que daba el pase a la semifinal, un gol moral que dejó roto al Bayern de Múnich y del que el cuadro de Ancelotti no se pudo recuperar. El portugués se encontraba en claro fuera de juego cuando recibió la asistencia de Sergio Ramos, al menos medio metro por delante de la defensa, quedándose solo para batir con facilidad a Neuer. El encuentro quedaba sentenciado, poco podía hacer ya el Bayern de Múnich.

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El segundo tanto de la prórroga y tercero del Real Madrid llegó cinco minutos después y también en aparente fuera de juego, aunque no de forma tan clara como el primero. De nuevo Cristiano Ronaldo, aunque esta vez recibiendo de Marcelo. Ambos jugadores se encontraban por delante de la defensa pero el portugués ligeramente más adelantado que Marcelo. Kassai no dudó y si le valió el primero, mucho más le iba a valer el segundo. No pasó apuros para darlo por válido.

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No fue el único robo del Real Madrid ayer, pues el colegiado expulsó a Vidal por una segunda amarilla que no era ni falta. El chileno arrebató el balón a Marco Asensio, que posteriormente fue derribado. Sin embargo, Kassai le mostró la cartulina a Vidal y lo mandó directo a los vestuarios. No tuvo el mismo criterio para Casemiro, quien tras realizar falta sobre Robben, también sería expulsado por doble amonestación, pero Kassai, que estaba a punto de mostrarla, reculó al ver que el infractor era Cassemiro.

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Tras estas tres jugadas que dieron el pase al conjunto blanco, el madridismo se ampara en la acción del segundo gol del Bayern de Múnich que mandaba el partido a la prórroga. Sergio Ramos introdujo el balón en su portería tras intentar defender una ofensiva rival. Lewandowski, que no tocó el balón en esta acción, se encontraba adelantado, por lo que consideran que participa activamente en ella. Es el único recurso que le queda a un Real Madrid que, tras llevarse la final de Milán de la misma manera, intenta justificar lo que en Europa ya es tradición.