Gran partido del Real Madrid ante una rocosa Roma. Golazos de Cristiano y Jesé, ambos en la segunda parte. Los centrales del Madrid se salieron. Salah fue media Roma. Los blancos, con pie y medio en cuartos.
El Real Madrid de Zinedine Zidane venció en el Olímpico de Roma por 0-2. Los italianos supieron desesperar e incluso inquietar a los merengues. Cristiano desatascó el partido con una auténtica obra de arte. Varane y Ramos defendieron la portería blanca como si no hubiera mañana. Jese remató la faena a 5′ del final con una Roma desesperada. La mejor noticia para los blancos es volver con la portería a cero. Cristiano se abrazó a Zidane tras marcar.
El técnico madridista no sorprendió. Salió con su equipo de gala. En cuanto arrancó el partido, los blancos tomaron la iniciativa. Arrinconaron pronto a la Roma, que solo con los pulmones de Mohamed Salah conseguía salir de su campo. Nainggolan y Pjanic sostenían a su equipo. Los mediocentros blancos se mostraron muy activos. Aún así, no conseguían encontrar un espacio por donde derribar la muralla romana. Ronaldo, pegado a la banda con un magnífico Marcelo, no consiguió sentirse comodo. Lo mismo le ocurrió a Benzema. El francés siempre recibía la pelota de espaldas. Marcelo rozó el gol en un zurdazo desde la banda. Fue la mejor ocasión merengue. El Shaarawy tambien pudo inaugurar el marcador. Pero Varane llegó perfecto al cruze para evitar que el italiano de origen egipcio encarara a Keylor.
La segunda parte empezó como acabó la primera. Parecía que el Madrid no iba a poder abrir brecha en las defensas romanas. Entonces apareció el de siempre: Cristiano Ronaldo. Hizo ese tipo de goles que el espectador agradece. Un gol a la altura del jugador que es. El comandante recibió un balón en profundidad de Marcelo. El portugués galopó la banda izquierda hasta, a la altura del pico del área, hacer un recorte de medio tacón. De esos que rompen la cadera en dos. Florenzi frenó en seco. Buscó al delantero, ya demasiado tarde. Ronaldo ya estaba apuntando para sacarse con su pierna derecha un latigazo que mandaba la pelota a la escuadra. Golazo y a celebrarlo con los suyos. Se abrazó con Ramos y Zidane, que celebraba el tanto exaltado de alegria.
Los locales, a la desesperada, disfrutaron de sus mejores minutos. Perotti y Salah, custodiados por un inmenso Nainggolan, encerraron al Madrid. Por ello, Zizou movió ficha en el banquillo. Introdujo a Kovacic en el lugar de Isco. Salah estuvo a un paso del gol. Pero la defensa blanca se mostró seria. La entrada de Dzeko fue determinante para que los de Spalleti ahogaran al Madrid. Cristiano, más generoso que nunca, pudo marcar de cabeza el segundo tras un centro perfecto de James. Pero su remate se iba por muy poco.
A 10′ del final, James daba paso a Jese. El canterano no tardaba en matar el partido. Recogía una pelota en el medio para conducirla con inteligencia y precisión hasta el borde del área. Rodeado de defensas, cruzaba la pelota al franco izquierdo. El «bichito» lo celebraba con el resto del equipo. Su entrenador sonreía como si de su hijo se tratara.
A falta de dos semanas para la vuelta, el Madrid tiene más que encarrilada la vuelta. Zidane podrá dar minutos a los menos habituales. Primer partido de Zizou en Champions como técnico y primera vez que el Madrid conquista Italia en los últimos catorce años. Aún queda mucho trabajo pero este Madrid promete.








