La pasada jornada europea dejó episodios de vergüenza. Los aficionados del PSV, Arsenal y Sparta de Praga humillaron mendigos durante las visitas a las ciudades de sus rivales. Estos últimos, llegaron a orinar sobre una mujer que suplicaba.

En el día de ayer, antes del enfrentamiento que jugaban el Lazio y el Sparta de Praga correspondiente a la Europa League, sucedieron previamente unos hechos bastantes lamentables por parte de aficionados ultras del equipo de Praga en la capital del país italiano. Los aficionados se desplazaron a Roma para presenciar el choque que los enfrentaba ante el Lazio, y que finalmente se llevaron una alegría pasando a cuartos, pero lo que ocurrió antes no tiene nada que ver con lo futbolístico.

Unos ultras checos se dedicaron a avergonzar a una mujer que pedía limosna en el puente que da acceso al Castello de Sant Angelo, las imágenes que se han hecho virales por la red muestran a un grupo reducido de aficionados checos simulando orinar sobre la pobre y humilde mendiga. Pero no todo quedó en eso. Uno de ellos, un impresentable, por no decir algo más fuerte, llegó incluso a miccionar sobre la pobre mujer, que se levantó y se alejó del lugar.

Este hecho no ha sido un caso aislado en la pasada jornada europea. Pues el pasado martes en Madrid, aficionados del PSV se dedicaron a reírse a las mendigas de la Plaza Mayor que se encontraban pidiendo limosna. Los holandeses les lanzaron monedas para que se agacharan a recogerlas entre vítores y aplausos, quemaron billetes delante suyo y les obligaron a hacer flexiones, entre otras cosas.

Tan sólo un día después, en Barcelona, un grupo de aficionados del Arsenal humillaron a otro mendigo antes del partido que su equipo enfrentaba en el Camp Nou. En este caso, los británicos en estado de ebriedad se rieron del indigente con discapacidad física, que se encontraba pidiendo limosna cerca de una de las terrazas donde los hinchas calentaban motores.

Hechos lamentables que hemos visto en tan sólo tres días. En España, los mendigos declaran recibir humillaciones y vejaciones de este tipo a diario, una actitud que no sólo demuestra la falta de solidaridad de la gente, sino también de humanidad. Unos actos que además de resultar vergonzosos, resultan muy tristes.