El Atlético de Madrid ha entrenado por última vez con una intensidad extrema. Mucha rapidez y entradas duras antes de medirse al Real Madrid en la Supercopa de Europa.
Diego Pablo Simeone aseguraba en la rueda de prensa previa al partido de mañana que «el partido puede decidirse más desde lo emocional que lo físico». La realidad es que este Atlético de Madrid está muy bien físicamente. Eso dejó entrever la intensidad con la que los jugadores rojiblancos realizaron la sesión de entrenamiento. Simeone, muy metido en todos los ejercicios que realizaban sus futbolistas, no paró de pedir más intensidad y una mayor rapidez en el pase y la definición de cara a portería. Incluso, llegó a parar el entrenamiento a gritos durante un ejercicio para posteriormente explicarlo a Kalinic y Saúl.
La última sesión de entrenamiento antes de la gran final de mañana, fue completada por los 22 futbolistas desplazados a Tallín. Mucha rapidez y entradas duras. Ningún efectivo sufrió ningún tipo de lesión pese a la intensidad de las entradas. Antoine Griezmann, uno de los nuevos capitanes rojiblancos, no se ha resentido de sus molestias del último entrenamiento en el que solicitó asistencia médica, y ha completado la sesión con normalidad junto al resto de sus compañeros.
El Profe Ortega tenía preparado para hoy ejercicios de definición, en los que participaron tanto defensas como delanteros. El ejercicio consistía en hacer una pared con el compañero y encarar al guardameta en un claro mano a mano. A continuación los jugadores rojiblancos se dividieron en dos grupos y realizaron un mini-partidillo en el que Simeone dejó entrever el posible once titular que sacará mañana: Oblak, Juanfran, Godín, Giménez, Filipe, Koke, Rodri, Saúl, Lemar, Griezmann y Costa.








