Empate a dos goles en el Liberty Stadium de Gales entre el Swansea y el Bournemouth, que dejó un mal sabor de boca a los dos equipos, ya que necesitaban ganar a toda costa, pero especialmente a los de Eddie Howe, que llegaron a ponerse con un 0-2 en el marcador, aunque rápidamente fueron empatados por los “Cisnes”.
Salieron los de Garry Monk con bastantes cambios en el once inicial respecto al partido anterior, destacando las ausencias de Gomis y de Jefferson Montero en el ataque y de Federico Fernández en la defensa. El “teórico“ beneficiado de esto fue Kyle Bartley, y digo teórico porque un mal despeje suyo propicio el primer gol para los visitantes, obra de King a pase de Stanislas.
Las “cerezas” salieron como viene siendo costumbre en los últimos partidos muy enchufados, jugando en el campo contrario y presionado y ahogando al rival. De aquí vino el gol mencionado antes, en el minuto 10 de partido, y tan solo 15 minutos después vino el segundo. Pero justo antes de esto, el Swansea dispuso de una gran ocasión del partido, en la cabeza de Eder, que sustituía a Gomis en el 11 titular, pero el balón fue repelido por la defensa, a pesar de tener al portero ya batido. No aprovecharon sus oportunidades los locales, y en el minuto 26, Matt Richie dio una gran asistencia que Dan Gosling supo aprovechar a la perfección, sin que Fabiansky pudiera hacer nada para repelerlo, poniendo el 0-2 en el luminoso.
Parecía que las cosas pintaban bien para el Bournemouth, pero justamente la siguiente jugada, el Swansea recortaría distancias gracias a una buena prolongación con la cabeza de Shelvey, que aprovechó A. Ayew para rematar de tacón en el vértice del área pequeña, recortando distancias en el marcador. Y la cosa no acabó ahí, debido a que justo 10 minutos antes del descanso, el propio Ayew provocó un penalti que convirtió Shelvey, dispararando el balón a la esquina inferior derecha fuera del alcance de Federici. Los locales lograron así una remontada en tan solo 15 minutos.
Se llegó al descanso con un partido muy igualado, y tras la reanudación el ritmo decayó bastante con respecto a la primera mitad, con el Bournemouth intentándolo, pero sin la misma intensidad que al comienzo del partido y con un Swansea mejor replegado.
Para intentar cambiar esta dinámica, Garry Monk introdujo a Montero, Sigurdsson y Gomis. Principalmente el primero fue el que más lo intentó, desbordado por la banda izquierda, pero sin mucho existo.
De esta forma se llegó al final del partido, con un 2-2 que no deja satisfecho a nadie, por un lado el Swansea sigue en la 14º posición con 14 puntos, 5 más que el antepenúltimo clasificado, el Bournemouth, con solo dos victorias y que lleva sin ganar desde agosto. Y lo peor no es eso, sino el durísimo calendario que les espera a los dos equipos, al tener que jugar contra Liverpool, Leicester y Manchester City por un lado, y contra Everton, Chelsea y Manchester United por el otro.