Un Manchester United lento, apagado y sin ideas, pagó su mal partido con la derrota en casa ante el Southampton.
Toda la fortuna que el equipo de Louis Van Gaal tuvo en Anfield para llevarse la victoria en los instantes finales del encuentro de la pasada jornada se esfumó ayer en el ‘teatro de los sueños’, y es que, sin ocasiones, sin peligro y sin apenas disparos a puerta, es muy dificil conseguir los tres puntos.
Ante la pasividad del equipo de Manchester, fue Charlie Austin, el recién llegado a las filas de los ‘Saints’, el que decidió hacia qué lado se decantaría la balanza con un perfecto remate de cabeza a la salida de un córner en el minuto 87, con la inestimable ayuda de la defensa de los ‘Reds’.
Parte de culpa la tienen las bajas del equipo, ya que Van Gaal se vió obligado a formar una zaga improvisada con Matteo Darmian en la derecha, el joven Cameron Borthwick-Jackson en la izquierda y Chris Smalling y Daley Blind como pareja de centrales. De cualquier manera, la grada acabó abucheando a los suyos y poniendo en evidencia su descontento con el técnico holandés, una afición que además ve en José Mourinho el sustituto ideal.
Esto deja a los diablos rojos en la misma posición (5º), pero aumentan su distancia con respecto a los puestos de Champions League, mientras que el Southampton escala dos posiciones en la tabla y se coloca 8º con 33 puntos, solo a 4 del United, lo que supone un grandísimo margen en cuanto a las posiciones de descenso.








