Marta Vieira es tal vez la jugadora que más focos ha acaparado debido a sus cinco balones de oro, lo que la convierte en la futbolista más galardonada en lo individual. Pero hay varios nombres propios en lo que a premios femeninos se refiere.
El premio a la mejor jugadora de la FIFA se entrega desde 2001, mientras que en la categoría masculina se concede desde 1991. Para conocer los orígenes del galardón hay que saber que la IFFHS (la federación de historia y estadística) ya organizó un premio similar entre 188 y 1990, en lo que podría considerarse como el antecedente del distinto que corona al mejor jugador del planeta.
Aunque en 1894 ya se había fundado el primer equipo de fútbol de mujeres, el British Ladies FC, y aunque en 1984 Suecia ganó el primer torneo europeo oficial (es decir, organizado por la UEFA), no fue hasta 1991 cuando la FIFA se decidió a potenciar el fútbol femenino. En esta línea, el máximo organismo del fútbol mundial organizó el primer mundial oficial, pese a que el primero tuvo lugar en los 70 en Italia. Luego llegaría la inclusión en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96.
Con estos antecedentes, y con la intención de que el fútbol femenino siguiera creciendo, se hacía incomprensible que no existiese un galardón que premiase a la mejor jugadora como sí se hacía con los hombres. Así, en 2001 se creó el premio a la mejor jugadora mundial de la FIFA. Durante los nueve primeros años hubo tres claras dominadoras del premio: la estadounidense Mia Hamm (2001 y 2002, con dos segundos puestos los dos años siguientes), la alemana Birgit Prinz (2003, 2004 y 2005, logrando también cuatro segundos puestos) y sobre todo la brasileña Marta Vieira (ganadora entre 2006 y 2009, que además ya había logrado entrar en el pódium los dos años anteriores).
A partir de 2010, y hasta 2015, este premio se fusiona con el Balón de Oro entregado por la revista France Football. Estos años, Marta volvía a brillar con fuerza, ya que lograba de forma consecutiva su quinto premio a la mejor jugadora del planeta en 2010, consiguiendo además tres segundos puestos y un tercero en los años siguientes. Unos logros que completaría con dos platas en Atenas 2004 y Pekín 2008.
Ya en 2011, el título de mejor jugadora recaía en la japonesa Homare Sawa, que conseguía destronar a Marta, pero que al año siguiente no lograría revalidar, puesto que se lo llevó la estadounidense Abby Wambach. En 2013 y 2014 la ganadora fue Nadine Angerer, la portera alemana del Brisbane Roar y después del Wolfsburgo. En 2015, por último, el premio recayó en la centrocampista estadounidense Carli Lloyd. De esta manera, el palmarés por nacionalidad quedaría de la siguiente manera: Brasil y Alemania (5), Estados Unidos (4) y Japón (1), lo que también nos da una pista de qué países apuestan más fuerte por el fútbol femenino.








