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El Atlético empató contra el Málaga en la penúltima jornada, donde pudo ser campeón. Se lo jugó todo en el Camp Nou a una semana de la final de Champions.
El 11 de mayo de 2014 pasó a la historia como el día de lo que pudo ser y no fue. El Atlético de Madrid se enfrentaba al Málaga en la penúltima jornada de Liga. Si el Atlético ganaba, era campeón. Pero bajo palos, Willy Caballero no dejó que los rojiblancos cumplieran ese sueño. El Atlético tuvo que esperar una jornada más para ganar la Liga en el Camp Nou. Pero una semana después le esperaba el Real Madrid en la final de la Champions. Muchos atléticos creen que el Atleti perdió aquella final por culpa de la actuación de Willy Caballero, que le impidió ganar la Liga antes.
Ayer se cumplieron 6 años de aquel partido. El Calderón lucía espectacular en una tarde que podía ser grandiosa. No quedaba ni una butaca libre y el mosaico de banderas tiñó toda la grada de rojo y blanco. Todo estaba preparado para la fiesta. Pero el fútbol quiso que el Atlético ganara una semana más tarde. El Málaga se adelantó en el minuto 65 tras un error de Alderweireld y puso el sueño más lejos. De perder, el Atlético estaba obligado a ganar al Barcelona. Pero 10 minutos después el propio Alderweireld marcó el tanto del empate a falta de un cuarto de hora para el final del partido.
Esos últimos 15 minutos fueron los más recordados. Con un Willy Caballero colosal que no dejó que el Atlético cantara el alirón en su estadio, aunque esa actuación es extensible al resto de la segunda parte. Se convirtió en el gran héroe de su equipo. Pues el Málaga necesitaba ese punto que consiguió para certificar su permanencia en Primera División.

La primera se la sacó a Villa, cuando el marcador aún mostraba el 0-0. La segunda a Diego Ribas, que pegó un zapatazo desde fuera del área, cuando el Málaga ya se había adelantado. Más tarde otra a Villa, a bocajarro tras una jugada de pizarra en el saque de una falta. Willy Caballero estaba increíble. El gol de Alderweireld hacía ver el cancerbero no era imbatible… o eso parecía. Porque la oportunidad más recordado fue la de Adrián justo al final del partido. Se internó en el área, recortó y quedándose solo colocó el balón buscando la escuadra. Willy Caballero la sacó.
En esa última ocasión y en esa mano de Caballero estuvo el título de Liga. Y por entonces nadie lo imaginó, pero también estuvo el de Champions. Nunca se sabrá que habría ocurrido de ganar la Liga en aquel partido. Pero dejárselo todo en la última jornada mientras el Real Madrid no se jugaba nada, condicionó, y mucho, la final de Lisboa. Las lesiones, los calambres y los jugadores del Atlético tirados en el suelo antes de la prórroga dejaban claro que el estado físico fue el protagonista de aquella tragedia.








