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El joven futbolista marcó el primer tanto de su equipo y también anotó otro gol legal al que no le dieron validez.
Giuliano Simeone volvió a ser decisivo para el Atlético de Madrid B. Cuajó un gran partido y fue el encargado de abrir el marcador desde los once metros. Sin embargo, minutos antes de que anotara la pena máxima, ya había marcado un gol que no subió al marcador. Remató de cabeza un córner botado por Toni Moya y, tras golpear primeramente en el larguero, el balón pasó completamente la línea de gol. En directo no se pudo observar bien, pero la repiticón no dejó dudas de que el esférico entró entero en la portería.
Ni el árbitro principal, ni el juez de línea se percataron que fue gol. Aunque el cuerpo técnico del Atlético B y el propio Simeone sí se dieron cuenta. Con Nacho Fernández a la cabeza, todo el banquillo rojiblanco recriminó al colegiado que había sido gol. Las quejas no sirvieron para mucho ya que, al no existir VAR en la competición de bronce, la decisión del árbtitro es irrevocable. Minutos después de que no dieran por válido el gol de Giuliano, el futbolista provocó y anotó de penalti el primer gol de su equipo.
Es el tercer tanto que marca Simeone en los siete partidos que ha jugado con el filial rojiblanco. Convirtiéndose así en el máximo goleador del Atlético B. Además, todos sus goles tienen dos aspectos en común. Los tres han sido a domicilio y todos ellos han servido para inaugurar el marcador. Así lo fue el que marcó al Poblense en su debut, el que anotó ante el Navalcarnero y el de hoy frente al Getafe B.








